miércoles, 17 de diciembre de 2008

Cine Exin

Aquí os dejo mi primera práctica del curso que estoy haciendo de Dirección de Fotografía. Sé que no es ninguna maravilla pero eso es lo mejor. Alguno estará pensando que este tío (por mi) es tonto. No se lo voy a discutir pero si a puntualizar.

Cuando estudiaba Comunicación Audiovisual en Charrajevo (alias Salamanca) tenía una asignatura llamada Comunicación Interpersonal. Esta asignatura giraba entorno a ridículo y a su perdida, esto es, hablar delante de un grupo de gente y comenzar a manejarnos dentro del maravilloso mundo del manejo de las distancias, los gestos y las miradas. Era una asignatura eminentemente práctica y en donde espera sacar una buena nota que me resarciese de mi primer trimestre, algo desolador, en donde sólo aprobé una asignatura (recordad que esto no es ingeniería, ni teleco, es una mierda de carrera conocida entre quienes la cursan como pinta, recorta y, si haces un posgrado, colorea). En las prácticas de Interpersonal me desenvolvía como pez en el agua. Salía a hacer monólogos, contar cuentos, realizar una especie de programa de cocina ficticio, etc. A pesar de mis esfuerzos, apenas conseguí un mísero 6, un aprobado. Aquellos que me conocéis sabéis que me manejo bastante bien en público y que, en ocasiones, muestro una falta de pudor bastante grande. A pesar de la nota, me alegré por tener aprobada una asignatura con la que aplacar el sordo cabreo de mis progenitores que estaban ya subiéndose al coche para venir a recogerme y mandarme de vuelta a Vigo.

Dos años más tarde, ya en tercero y con el rumbo aparentemente enderezado, una noche entablé conversación con una chica con la que había coincidido en la misma clase de prácticas de Interpersonal (no confundir con prácticas interpersonales, que tienen más que ver con asignaturas como anatomía y bioquímica). Hablamos de un cuento que había interpretado con gran éxito entre mis compañeros sobre Caperucita Roja situado en un mundo estrictamente matemático. Acabamos hablando de mi pequeña frustración por la nota conseguida. Ella me confesó que había logrado un 7, un notable, sin haber salido nunca a recitar, cantar, bailar o lo que quiera que hubiese que hacer. Este hecho me causó un gran estupor, consiguiendo que llegase a casa antes de que el sol saliese por el horizonte (algo inaudito por aquellos tiempos en mí). La pregunta que me rondaba era ¿porqué yo que me había esforzado sacaba menos nota que una persona que no había cumplido los objetivos marcados por la asignatura? Ningún profesor de Interpersonal osó nunca a poner en duda mis capacidades comunicativas públicas, por lo que la pregunta tenía que hacersela al profesor encargado de evaluarnos. Aprovechando la tradicional capea que se realizaba en las fiestas de nuestra facultad, me acerqué al achispado profesor dispuesto a resolver mi duda. Tras un intercambio de frases de cortesía abordé la cuestión sin medias tintas. Tras reponerse ante la seriedad con la que realizé mi observación, me contestó que no había evolucionado apenas en todo el año. Las primeras prácticas habían sido muy buenas y luego me había estancado en ese nivel, muy alto según sus palabras, pero no había avanzado hasta el siguiente escalón.

Esto hizo que reflexionara acerca de otros trabajos entregados al principio de otras asignaturas en donde mostraba mi potencial en su máximo esplendor. El nivel mostrado era alto, si, pero me quedaba ahí, aparcado en mi reconfortante escalón, sabiendo que no suspendería, pero, ahora lo sé, no conseguiría unas notas más elevadas que me ayudasen a tapar los suspensos que seguía cosechando.

Es por todo esto que en los tres años que dura el curso que estoy realizando pienso poner en práctica una estrategia de mejora continúa que no supone esfuerzo alguno: el error forzado. En esta primera práctica que podéis visualizar al final del post, encntraréis algún que otro fallo que iré solventando en sucesivos trabajos para poder llegar, en la última definitiva práctica, a mi nivel real. Alguno pensará que podría intentar evolucionar y mejorar partiendo desde mi nivel actual pero ello requiere trabajo y constancia, dos palabras, en especial la segunda, con las ue no mantengo una buena relación.

Tras esta barruntada tan larga os dejo con mi primera práctica. Espero vuestros comentarios más mordaces e hirientes para poder llegar a desarrollar mi potencial jejeje.

Puntualización- actualización: el corto está grabado según una serie de normas impuestas por el profesor: no debía exceder los dos minutos treinta segundos; no podía haber movimientos de cámara ni música y tenía que haber dos personajes, como mínimo.

Actualización: ya está subido en 16:9, aunque el sonido y la calidad de imagen son un poco pobres, pero intentaré subsanar esas carencias en las próximas prácticas.


sábado, 6 de diciembre de 2008

El coste de la vida

Llevo un tiempo queriendo hablar del tema, pero los distintos retrasos sufridos por el Gran Colisionador de Hadrones (LHC o Large Hadron Collider en inglés) han ido pospuesto este momento. Me parece una tomadura de pelo las críticas que ha recibido el proyecto en cuanto a su coste, unos 5000 millones de euros en hasta el momento merced a los problemas padecidos en los últimos meses. Aunque parezca una barbaridad no hay que olvidar que la contribución de los aceleradores de partículas han hecho a nuestra vida diaria. Lo primero es el número de trabajadores de larga ocupación que viven de estos proyectos, cuya construcción ocupa varias décadas. Aparte de los beneficios evidentes, como la generación de empleo, están las utilidades prácticas, en especial en el campo de la medicina y las comunicaciones. En este artículo de astroseti encontrareis una lista más completa pero quiero resaltar algunos a modo de ejemplo: el 20% de los fármacos radiactivos que se inyectan en los pacientes oncológicos han sido posibles gracias a los aceleradores (fuente); la tomografía por emisión de positrones que aumenta la nitidez y precisión a la hora de investigar el interior del cuerpo humano con un daño menor por emisión de partículas radiactivas; datación de restos arqueológicos; mejora de la eficacia en el transporte y manejo de datos debido a la gran cantidad de ellos generados en cada colisión,... Sin embargo, los dirigentes y demás ignorantes gubernamentales lo tachan de juguete excesivamente caro. Y es por ello que la ciencia, en su vertiente de I+D+i es la primera en sufrir recortes de presupuestos en tiempos de crisis. No se dan cuenta que contar con mejores tratamientos para paliar enfermedades globales como el cáncer y algunas patologías nerviosas es algo que puede derivar en una gran ganancia económica (si desean fijarse en lo meramente material). Por otro lado, los avances en física de partículas no ayuda a comprender lo que somos y el por qué de nuestro Universo, preguntas estas que acosan a la humanidad desde que posee capacidad de abstracción y de manejo de conceptos abstractos.

Los mismos que critican el LHC por su desorbitado coste, dan ayudas a los bancos por valor de 1,5 billones de euros (15000000000000 euros). Y ¿qué es lo que ha aportado la banca a esta sociedad? Un gasto desenfrenado que nos lleva a una gran crisis cada 20-25 años; un aumento de los gastos y despilfarros gubernamentales que pagan los ciudadanos. Si las falaces predicciones de algún científico con afán de notoriedad se cumplieran, el LHC crearía un agujero negro que haría desaparecer el mundo, con lo cual no sufriríamos sus consecuencias puesto que moriríamos en unos minutos. Sin embargo, cada muestra de avaricia de los banqueros nos cuesta una década, como mínimo, de sufrimiento económico que pagamos el pueblo llano. Por qué ya me diréis sí hundir un banco y recibir 50 millones de dólares de "recompensa" es algo catastrófico. Pobrecillos, tendrán que enjugar sus lágrimas con billetes de 100 en vez los de 1000 dólares. Sólo espero que todos sus seres queridos sufran todos los males posibles y ellos se tengan que tragar sus millones por que no les sirven para nada.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Zas! en toda la boca (Opus irónica nº1)

Leo con preocupación otra noticia del mundo alternativo Terra Políticamente Correcta 1: una madre es condenada a 45 días de cárcel y un año de alejamiento de su hijo por darle un bofetón. Plas, plas (aplausos y vítores). Gracias señores del Parlamento, come cuartos públicos, vagos honoris causa, ejemplo de dinamismo y voluntad, de rectitud moral y de pedagogía. Claro que síi sí un niño se niega a hacer los deberes y le tira una zapatilla deportiva a su madre, esta debe poner la cara para que la funda pedrestre le impacte en la cara dejándole una bella serigrafía del dibujo de su suela en la mejilla. Oh, que sublime momento, en que por los azares del destino, la deportiva que su madre le compró (y por un buen jornal, me apuesto la bragueta) golpeando el papo de la madre (no hay más que una, y su nombre es María, lalalalllaaaalalallá) en plástico movimiento llenó de sutil ironía y de gracia estética que sería admirada y convenientemente exaltada en las églogas de Virgilio o en los poemas épicos de Homero, comparando a este angelito, a este proyecto de Homo- superior, con Ulises o Aquiles.

¿Cómo osó la madre en reprender a su hijo, sangre de su sangre, carne de sus entrañas, el no haber realizado los deberes del colegio? ¿Acaso la madre tiene la insana y malévola idea de que su hijo complete una formación académica - dios no lo quiera- que consiga que su vástago se eleve por encima de los indocumentados de sus amigos, quienes sólo piensan en estudiar mecánica para saber como crear esas nuevas ofensas al poder de dios en forma de vehículos propulsados y modificados? ¡Oh!, cuan grande es la ignorancia humana de los progenitores que desean el bien de sus hijos. Cuan grande es la estupidez de los hombres que trabajan de sol a sol en pos de un futuro mejor. Debemos dejar que las simientes del futuro, las realidades del mañana, que hoy sólo son criaturas indefensas, permanezcan entre los algodones de la educación que se rige en el despotismo del que menos sabe y nada entiende, que apenas empieza su andadura en este mundo de color de rosa y casa de chocolate y caramelo.

Esto es lo que desean nuestros gobernantes: futuros tiranos del ordeno y mando; del lo quiero y lo quiero ahora; de la pataleta y el berrinche como acto central de su argumentación. Debemos mimar a nuestros hijos, debemos desterrar el no de nuestras bocas y plegarnos a sus deseos pues el día de mañana vivirán en un mundo en que los demás se postrarán a sus pies alabando y ensalzando las virtudes de estos próceres del capricho. Qué estrechas las mentes de quienes piensan que los castigos físicos convertirán a nuestros hijos en seres fuertes, preparados para conocer el lodo de la derrota y el barro de la disciplina. ¡NO!, las bofetadas y capones sólo harán de nuestros hijos seres débiles y retraídos, que nunca podrán expresar su mundo interior y que se abandonarán a la música melancólica y siniestra, deseando haber sido un fan de Tokio Hotel, mientras observan fascinados las evoluciones de aquellos a quien sus padres les consintieron todo, desde un Cd de Bisbal hasta un Play 3 como trofeo olímpico de su inmaculado parte de calificaciones en donde el insuficiente reinaba con puño de hierro.

Desde aquí, mi humilde rincón del universo, únicamente me resta ensalzar la gran sapiencia de nuestros gobernantes, gentes de vasta cultura y de saber ilimitado que luchan incansablemente por un futuro lleno de esplendor para todos. Un futuro en donde los hombres sepan convivir en merced a los buenos pilares de su educación moral que le llevan a conocer el significado de la palabra compartir y de conceptos tan elevados como responsabilidad.

Hoy dormiré tranquilo sabiendo que el futuro está libre de los negros nubarrones de la ignorancia y que el respeto y la educación , término ya caducos y obsoletos, han sido substituidos por el capricho y el despotismo infantil.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Yo soy aquel negrito del África tropical...

Últimamente me ha dado por pensar a cerca de ciertos matices de las palabras que hacen quedar como un idiota a quien las pronuncia. El término que más me llama la atención es afroamericano. Desde la reciente victoria de Obama es una palabra que ha salido a la palestra varias veces, empleada por aquellos que no quieren usar el vocablo negro por considerarlo despectivo u ofensivo. Como viene siendo habitual, la estupidez y la mojigateria vencen a la verdad.

Podemos estar horas discutiendo sobre si Obama es más o menos negro, si es café con leche o un negro desteñido. La verdad es que Obama es mestizo por lo que entraría en la escala de grises que es la vida. A mi, la verdad, si es blanco, negro, verde o a cuadros, ya que el color de su piel no le salva de ser el nuevo presidente de la Corporación EE.UU. que es lo que verdaderamente va a gobernar y el que piense lo contrario que se acuerde del record de recaudación que consiguió Obama para esta campaña electoral. Que los ricos nunca dan nada a cambio de nada. Si lo hicieran todavía vivirían en una granja de Kentucky, retozando con los cerdos y apareándose con sus hijas.

Pero el asunto del que quiero hablar es el empleo de la voz afroamericano. Se denominan así los negros de los Estados Unidos de América del Norte como modo de defensa de sus orígenes y sus tradiciones. O eso dicen. Es curiosos como aquellos que quieren distinguirse de los demás habitantes del país son los más integrados en una cultura del despilfarro, del derroche, del consumo del american way of life. Entre los afroamericanos se registran mayores índices de obesidad y, a pesar de llorar por que no tienen comida ni alimentos, sus hijos llevan el último modelo de Nike Air Jordan y juegan con una Playstation 2 (tampoco vayamos a creer que pueden hacerse con una Play 3 por medios lícitos, cuando ni siquiera un funcionario lo puede hacer, que cuesta un huevo y parte del otro). Estos afroamericano crean una cultura basada en refritos de ideas políticas y sociales en las que ellos son el centro. Esto es curioso, pues se parece al nacimiento del judaísmo, cuando las tribus del desierto de Judá se inventan una historia en la que ellos son el pueblo de Dios, haciendo que sus penurias sean más llevaderas. Es lo más fácil del mundo: como soy un marginado, creo un nuevo credo en que yo sea el centro y los demás queden excluidos con lo cual creo un nuevo círculo, una vez que me han echado de otro más grande.

Pero lo que más me gusta de todo no son sus raíces políticas o culturales (estas últimas casi inexistentes fuera de la música) sino el echo del prefijo afro-. Nunca he escuchado a un negro hijo de un español y un africano referirse a si mismo como afroeuropeo o afroespañol. Ni en países donde la presencia de negros es mayor que aquí como en Inglaterra o Francia. Aunque hagan una vida a parte de los blancos no se refieren a ellos mismo como afroingleses o afrofranceses por es una gilipollez y lo saben. Y no vale la excusa de que los negros yanquis fueran hijos de esclavos. Los negros franceses y británicos provienen de colonias que las metrópolis se encargaron de esquilmar y arrasar, forzándoles a huir a los países europeos, cosa que es más traumática que la "expropiación forzosa" a la que fueron sometidos los negros yanquis. Por que si te secuestran para venderte como esclavo, tú dispones de una excusa muy buena: ellos me llevaron, yo no quería; pero lo que hicieron las potencias europeas (a parte de traficar con esclavos, que también lo hicieron) fue el forzar a que la gente tomara la decisión de tener que emigrar a Europa, siendo los africanos quienes tomaran la decisión, sólo pudiendo descargar parte de la culpa en los europeos.

Es por ello que me parece del todo inapropiado el tono lastimero y quejumbroso de los afroamericanos, como quieren que les llamemos, cuando ni siquiera saben reivindicar como es debido el legado que dicen defender. Las manifestaciones culturales de raíz africana que mantienen vivas apenas alcanzan a su música (que si que fue violada por los blancos) ya que en las demás artes plásticas la influencia africana en sus obras es apenas perceptible salvo en aquellos que si que han emigrado a EE.UU. en el último siglo por la inestabilidad política africana. Que quiere decir todo esto: que dejen de quejarse todo el día y hagan algo de verdad por la recuperación de su pasado y su dignidad perdidas, que no se queden en sus casa pidiendo, que salgan y actúen. Y se reconozcan como lo que son: norteamericanos, aunque sean los desechos de la norteamerica paleta y rural. Y que dejen de emplear el prefijo afro- a no ser que hayan nacido en África y luego te hayas trasladado a EE.UU., con lo cual tendrías doble nacionalidad y doble "continentalidad"

martes, 25 de noviembre de 2008

Diga que le debo

Este fin de semana fui a Vigo en una visita relámpago en la que, prácticamente, me pasé más tiempo en el tren que en casa. A pesar de la incomodidades y del excesivo tiempo que le toma a la vetusta locomotora llevarnos de Bilbao a Vigo, nada menos que 11 horas, esta vez tuvieron a bien deleitar a todos los viajeros, y no solo a los de preferente, con varias pinículas de elevada calidad y reconocido prestigio. A pesar de leer, ya sea en papel ya sea on-line, varias revistas de cine sólo pude identificar una de la películas y de ella, o más bien de su director, es de lo que quiero hablar.

La película es esa oda a la pirueta fílmica y al requiebro argumental amen de otras cabriolas más físicas que es Mission: Impossible 2 (el link va en inglés que está más completito de morralla) perpetrada por un tandem que hacen innecesarios a los otros dos jinetes del Apocalipsis: John Woo y Tom Cruise.
John Woo es un tipo al que toda persona que le guste el cine de acción adora. Rectifico, adoraba. Cuando no era más que un chinorro que hacía pelis de amarillos repartiendose hostias como panes de rosca y disprando tiros como si de una convención de la Asociación Nacional del Rifle se tratase, ahí molaba. Era super- cool, hasta los críticos más clasicorros y apolillados reconocían su mérito y destreza. John Woo era sinónimo de acción, que coño, él era la ACCIÓN en estado puro.

A principios de los años noventa el cine norteamericano empezaba un declive que le llevaría a la situación actual. Lo que viene a ser un : de aquellos polvos estos lodos. Es en esa época cuando empiezan a desembarcar diferente directores extranjeros en Holywood: Roland Emmerich, Paul Verhoeven o Wolfgang Petersen, por poner algun ejemplo. Si os fijais, son tipos que cuando llegaron a los EE. UU. realizaron buenas películas siguiendo con la estela de sus trabajos europeos, mucho más duros y descarnados que el entertaiment yanqui para jovenzuelos cara granos. Por esa época arriba también nuestro amigo Woo, John Woo a la tierra de las oportunidades. Y no venía con cualquier cosa debajo del brazo. Traía, todavía calentita Hard Boiled. Si quereis una película de detectives más duros que el acero que no les tiembla el pulso, miradla. Pues con esa última obra maestra del cine hongkonés llegó nuestro amigo a los Estados Unidos. Y lo primero que hizo, como para dejar claro que él no venía a hacer películas sino bodrios fue dirigir a Van Damme en Blanco Humano. Toma ya, eso es entrar por la puerta grande, como Hitchcock dirigiendo Rebeca nada más pisar suelo yanqui o como Orson Welles levantando Campanadas a Medianoche en medio de la estepa Castellana.

La historia de nuestro amigo Jonhy B Woo en suelo extraño no había echo más que empezar. A esta obra maestra le siguieron cosas como Broken Arrow, Face/off o Paycheck (me niego a poner más links no vaya a ser que toda esta cantidad de mierda interconectada colapse el intenné).

Volviendo al principio del post, mientras veía Mission: Impossible 2 (con dos eses, dos puntos, dos eses y un dos, ojo, cuidao) me fijé en el número de planos a cámara lenta que había en la primera parte de la película (no resistí más). El número se sitúa entre 20 y 25 y eso que no nos hemos metido en faena. Luego ya empiezan las persecuciones, los tiros, las palomas de los cojones,... Y más de uno se preguntara, con buen tino: ¿a donde quieres ir a parar? Muy sencillo: hay directores que deberían devolver todo el dinero que han ganado con sus películas, PERO, no vale con ser un Uwe Boll de la vida, puesto que es harto fácil, sino que primero debes de ser un director prometedro, incluso tener películas buenas para luego convertirte en una mierda sobrevalorada bien por la crítica, bien por la taquilla, bien por ambos.

Y me puse a pensar a que directores le reclamaría el parné que me dejé viendo sus bodrios antes de que la ey¡Mula viniera a resolver este problema. El primero en acudir a mi mente fur Amenábar, nuestro petit prince de la cinematografía. Creo que debería devolver todo el dinero que haya tocado desde que terminó Tesis, película que se salva únicamente por ser la ópera prima del chaval, por que vista años después la cosa empieza a flojear que da gusto. Abre los ojos es una película que ya hemos visto tantas veces en donde realidad, sueño y ficción se entremezclan jugando con el espectador; y lo de Los Otros ya es de traca pues es un remix entre "Una vuelta de Tuerca" de Henry James y una obra teatral londinense titulada "The Others" en la que los vivos resulta que están muertos y los muertos son los vivos. De "Mar Adentro" sólo comentar que desde que vi la versión gallega en la que a Ramón Sampedro lo interpreta el actor principal de la más longeva telecomedia gallega, Ernesto Chao, me niego a reconocer ningún valor artístico a la peliculucha de Amenábar. Ahora el tipo anda perpetrando otra magna obra que será alabada por los críticos españoles en lo que será el acto coprofágico del año junto con el estreno de lo nuevo de Almodóvar del cual paso de hablar por respeto a ciertas películas de los ochenta y de haber formado un grupo junto a Fabio McNamara.

Remato por hoy esta diatriba pero me quedan en el tintero otros directores a los que pedir que devuelvan el dinero. Aquí un adelanto: John Singleton, Julio Medem, Mathiew Kazzovitz y alguno más.

ACTUALIZACIÓN: Aquí os dejo un video de Siniestro Total ijnterpretando el tema que da título a este post:

martes, 18 de noviembre de 2008

Revuelta en el frenopátiko

Aupa familia. Vuelvo a reengancharme a este vuestro blohs preferido para realizar un pequeño análisis de la actualidad y de ciertas cosas que me causan molestias en mi inmaculado escroto. Antes de nada informar que en la actualidad me encuentro bien de salud tras la operación de cambio de género donde mudé del tan simple género narrativo a otro más acorde con mi condición de líder de masas con esencia mesiánica como el género épico.

Tras esto me gustaría comentar que las cosas en Bilbao van bien, podrían ir mejor, sí, pero aunque no viva en la mansión Playboy ni conduzca un Lamborghini Gallardo Superleggera las cosas podían ser mucho peores; podía vivir en Madrid disponiendo de la misma pasta. Para todos aquellos que no sepan nada de mi vida más reciente (esto es, los últimos cinco meses) comentar que empecé un curso de Dirección de Fotografía el cual ha resultado ser bastante interesante, pues va a aportar una serie de personajes dignos de ocupar el Olimpo de No puedo creer que exista gente así realmente. Pero de momento mantendré un prudente silencio hasta que las hostilidades se hayan abierto definitivamente. Actualmente, me encuentro en la fase de puyas y triples sentidos con piruetas cómico-festivas que, auguro, tendrá su primer clímax durante la cena de Navidad alimentada por un par de botellas de rioja y algún que otro cigarrito de la risa.

Pero a pesar de ser un chico de evidente atractivo físico y estar en edad de merecer, no todo es un camino de rosas. La primera piedra esta representada por unas obras que están realizando en la bella fachada de mi noble vivienda, sita en el Casco Viejo de Bilbao (vamos, a tiro de lapo del kilómetro cero del mundo y, por extensión, del Universo conocido). La obrita de marras, perpetrada por una suerte de Manolos y Benitos multiculturales, lleva tocádonos (a mí y a mis compañeros de piso) los cojones durante más seis meses y lo que te rondaré morena. En este tiempo he tenido oportunidad de apreciar los diferentes métodos de pasividad laboral obreril así como de chapuzas varias que darían para escribir una segunda parte de la novela Guerra y Paz, aunque en esta secuela habría un mayor desarrollo psicológico de los personajes motivado por el deterioro de nuestro estado mental de tanto lidiar con esta panda de vagos que dicen llamarse obreros de la construcción (nada que ver con los apuestos y gallardos obreros protagonistas de uno de los más insignes capítulos de la serie Búscate la vida- aquí 1 y 2).

Otro aspecto negativo es la falta de trabajo remunerado que me ayude a sobrellevar las penas. La tan cacareada crisis se ha convertido en una excusa perfecta para no tener que dar oportunidades a la chavalería en el mercado laboral o, peor aún, ofrecerle unos salarios y unas condiciones laborales que convertirían un taller clandestino de confección vietnamita en un centro ejemplar en el trato al proletariado.

Aún con todo, estoy contento en esta ciudad y estoy ya aclimatado perfectamente a los usos y costumbres de los bilbaínos. Los potes y los pintxos conforman parte de mi exigua dieta pero todo sea por ser un txikitero de pro. También mi modo de pensar se va pareciendo más al de un bilbaíno como dios manda y se me calienta la boca rápidamente a la hora de exagerar algo, apostar o de retar a alguien. Esto es un punto fundamental para que a uno se lo considere "del mismo centro de Bilbao", puesto que un buen bilbaíno no tiene miedo a nada ni a nadie si de por medio hay una apuesta que justifique la futura estupidez a cometer. Como muestra un botón: el padre del gran boxeador Urtain murió durante una apuesta al retar a sus amigos a que aguantaba que 10 personas le saltaran sobre el pecho una detrás de otra; el hombre lo consiguió, pero enchido de orgullo, dijo que saltara otro más que los diez primeros le habían parecido un calentamiento; el problema fue que el undécimo le hundió el pecho, bastante perjudicado a esa alturas, matándolo en el acto. Pero a pesar de esta historia que puede causar sorpresa en más de uno ante tamaña estupidez, he de decir que al padre de Urtain se le tiene respeto por haber muerto en medio de una apuesta tan épica.

Otra cosa que he podido vivir ha sido el Aste Nagusia o Semana Grande de Bilbao celebrada en Agosto y que demostró ser una batalla contra el sentido común y las mas elementales formas de desarrollo humano. El Aste Nagusia es una semana donde el kalimotxo, la cerveza y el speed corren por las venas de toda persona menor de cuarenta años como si fueran a ser prohibidas al día siguiente. A estas sustancias han de añadirse cientos de miles de millones de pintxos que uno ingiere para mantenerse en pie. La combinación Champiñones con salsa picante regados con kalimotxo del infierno y aderezado con gramos de speed produce en los sujetos un estado alucinatorio- acelerado que provoca situaciones que pueden parecer extrañas en cualquier otro lugar pero de lo más normal para los locales. Si queréis tener una idea aproximada, leeros el libro Payasos en la lavadora de Alex de la Iglesia. Es un libro que da una imagen aproximada pero que se queda corta en cuanto al descerebre y la anarquía reinante.

Por lo demás, hemos visto todos como el mundo se va otra vez a la mierda (y van...), un negro es presidente de los EE.UU. (aunque si uno escucha la COPE o ve Intereconomía parece que es un ario con adicción a los rayos UVA como Zaplana), la televisión y el cine estatal (así se refiere un vasco a todo lo venido de allende la Rioja) son una castaña y que a mis hijos los educaré para que roben y trinquen todo lo que puedan del erario público pues no sólo vivirás de puta madre sino que harás entrevistas de altísimo nivel con damas de la pequeña pantalla como ARghhh y Mari Tere Campos. Y por si fuera poco, el imbécil del Pablo Motos no se ha matado todavía en uno de los experimentos de mierda que hacen en su subprograma.

En fin, me voy a ir al bar que casi es la una del mediodía y sólo me he tomado treinta y siete vino y cuarenta y cinco pintxos. Agur.

Y de regalo: Bilbao por la frikipedia.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Lo que la verdad esconde

Tras este pequeño parón debido a las continuas fiestas que asolan este bello paraje del norte peninsular retorno con un pequeño comentario que surge al hilo de estas noticias: ¿Qué ocultan nuestro hijos?, y EEUU nacionaliza dos empresas hipotecarias.

Primera noticia:
No creo que se deba realizar un libro acerca de lo que los hijos ocultan a sus padres puesto que, en mi opinión, la ocultamiento de la información es lo que hace que no nos tiremos los trastos a la cabeza. Esto es aplicable a todos, no sólo a las relaciones paterno- filiales sino también a las relaciones amoroso- sexuales o las relaciones empresariales. Es una obligación de la persona cayar ciertas cosas para no herir, profundizar en el daño o simplemente para proteger a otros, en especial a los que más queremos.
Está claro que el conocimietno de este hecho surge en nuestra adolescencia, cuando comprendemos que nuestros padres prefieren sospechar que es lo que hacemos por las noches, por poner un caso extendido, a conocer que es lo que pasa realmente. Por otro lado, es frecuente escuchar que la sinceridad es la clave en las relaciones de pareja cuando esto es una estupidez. La razón es bien sencilla, si somos totalmente sinceros con nuestras parejas perderemos nuestra autonomía y pasaremos a ser un todo formado por dos personas que lo saben todo el uno del otro. También hay que destacar que cuando en una pareja se decide ser sincero el resultado, generalmente, no resulta satisfactorio puesto que la información intercambiada va a llenarnos de suspicacias y conjeturas que hacen más mal que bien.
En cuanto a la información que ocultamos a nuestros padres significa la reafirmación de nuestra independencia así como la construcción de nuestro propio universo fuera de la órbita paterna. También añadir que nuestros padres conocen bastante que es lo que hacemos cuando no nos ven pero no desean que se lo confirmemos pues mientras sea una sospecha (que ellos saben que en gran parte es cierta pero no deja de ser sospecha) será un pensamiento más y no entrará dentro del campo de las realidades.
Y todo esto no es más que manejo de información. Esta herramienta es algo que empleamos continuamente incluso sin darnos cuenta y que es el eje de la política, la economía, las relaciones sociales,... Por ello aquel que maneja la información es aquel que ostenta el poder (los dirigentes no son más que las caras visibles de los grupos de poder informativo). Un ejemplo de manejo de información lo hemos tenido recientemente en el Congreso Republicano de los EUA con la figura de Sarah Palin y la historia de su hija menor de edad preñada y también con un a denuncia por abuso de poder cuando era gobernadora de Alaska. Si quereis saber como se maneja la información a todos los niveles, conseguid la serie "El Ala Oeste de la Casa Blanca" y disfrutad.
Segunda noticia:
Creo que la intervención del gobierno yanqui es la mejor muestra de que el sistema de libre mercado es una de las mayores patrañas que existen. Cuando las cosas van bien, los empresarios hostigan al gobierno para que no meta a no ser para que le baje los impuestos o les proporcione mayores exenciones fiscales. Mientras, cantan loas al libre mercado y su grácil bailes de números en los que sus beneficios suben y suben y no dejan de subir. ¿Pero qué pasa cuando sus maniobras financieras se vuelven en su contra? Se arrodillan implorando clemencia ante el Estado y pidiendo que nuestro dinero, el de todos los contribuyentes les ayude a salir de la crisis que ellos han creado. Como siempre, seremos los ciudadanos los que paguemos el pato.
No quiero que nadie piense que soy un anticapitalista, nada más lejos de la realidad. Lo que creo es que ya eshora de ir reformulando el modelo económico mundial. Aquel que piense que tenemos un sistema político y económico- financiero perfectoestá muy equivocado. Pasarán varios siglos hasta que el hombre pueda vislumbrar el sistema económico que aporte estabilidad y (por qué no decirlo) aburrimiento, puesto que las crisis serán apenas una brisa de mayo comparadas con estos huracanes que nos azotan.