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domingo, 27 de septiembre de 2009

Al final si que se va a acabar el mundo

Si se aprueba la nueva Ley del Cine (actualización: un post donde la desmenuzan un poco más: la ley del cabreo), por fin podré poner en marcha mi personal plan de ataque y derribo del cine español. Ahora resulta que lo que importa no es concebir un buen proyecto, original y bien trabajado, sino tener un buen par de ovarios (también vale tener una deficiencia mental de origen cromosómico, por que de deficientes a secas el cine está lleno) o algún rasgo que te separe de ser varón, blanco en posesión de sus facultades mentales. Por que lo que importa es que las mujeres dirijan más películas sin importar si esas películas van a tener un mínimo de calidad o de interés para el público.

Aquí voy a abrir un paréntesis para hablar de películas como Mentiras y gordas o Fuga de cerebros. Si atraen al público, yo estaré encantado por que demostrará que hay gente capaz de hacer películas que superen los prejuicios de nuestro cine y levantan películas que conectan con el adolescente medio igual que los blockbusters yanquis. Lo que no acepto es cuando se hacen películas supuestamente molonas y chachis (nótese la elección de los adjetivos) que en la puta vida van a atraer a la chavalería a no ser que se vuelva a poner de moda el jaco (que a tenido un ligero repunte) y el pegamento como drogas sociales. Cierro el paréntesis.

Lo que más miedo me da, volviendo al tema de la Ley y la discriminación positiva (¿no habíamos quedado que la discriminación es un adjetivo descalificativo?), es que en futuro nos invada una ola de cine perpetrada por ordas de clones de Isabel Coixet (lagarto, lagarto; nunca pronuncies su nombre tres veces delante de un espejo, quedáis avisados). Una saga de Mapa de los sonidos de... el Soho, Manhattan, Helsinki, París, Teruel y todos los sitios cool y con glamour que se os ocurran. Pensad que la peliculucha de la Coixet no es más que un burdo intento de explotar esa (en mi opinión) hipermegasobrevalorada postal lánguida que es Lost in Translation. Las mismas gamas crómáticas (¿en Japón existe algún color que no sea fluorescente o neón?), los mismos planos- postal super-íntimos-que-te-cagas (¿acaso un peli sobre Japón tiene que ser leeenta?), las mismas poses de los actores con cara de: no tenía que haberme comido aquel bol de pescado crudo por muy modelno que parezca.

Una ley del cine tiene que abogar por una discriminación positiva en cuanto a la calidad de los proyectos, es decir, que sólo aquellos que no huelan a truñazo desde lejos (¿alguien a dicho Rosales?) sean subencionados. Lo de los dos millones de euros y los 60.000 espectadores exigidos para recibir la pasta me parecen medio bien. Sólo medio por que podían haber rebajado el importe mínimo de una película a un millón y medio de euros (que parece poco pero son ochenta quilos de las añoradas pesetas). Lo de los espectadores me parece bien por que:

las productoras compran el mínimo de entradas necesarias para recibir la subvención (práctica habitual hasta en taquillazos). Si el mínimo sube, las productoras tendrán que rascar su bolsillo un poco más (lo siento pero ya somos mucho a vivir del Estado y hay que eliminar enemigos), el Estado recaudará más del cine y, esperemos, podrá reinventir ese dinero en aumentar las ayudas de los años siguientes. También conseguirá que las pleículas españolas aprezcan en las listas de taquilla (copadas actualmetne por pelis de fuera) con lo que les dará mayor notoriedad. Y por último una razón demasiado personal: por que la Ministra de Cultura tiene una cara que está pidiendo a gritos un bukake con todos los parlamentarios. Lo sé, parece que no tiene nada que ver, pero con decisiones como esta Ley del Cine se va acercando al sexo extremo, por lo pronto a ser soterrada bajo una tonelada de excrementos de todos los trabajadores del cine y de todos los internautas. Aunque la coprofagia parezca asquerosa, lo veo como un buen comienzo cara ese bukake (como se le llena la boca a uno cuando pronuncia la palabra bukake).

sábado, 15 de agosto de 2009

La Garbo ríe

Siendo el verano una época para estar relajados, disfrutando del sol, del tiempo libre (aún sin tener vacaciones) y pasar ratos agradables con los amigos, creo que es hora de reinvindicar la risa y lo difícil que es crearla, sobre todo dentro de los medios artísticos.

Escribe hoy Javier Marías un espléndida columna en El País donde ensalza lo duro que ha sido para los grandes cineastas dedicarse al género cómico. Grandes genios, tanto detrás como delante de la cámara, vieron ninguneados sus nombres de los palmarés de los más importantes premios por dedicarse a eso "tan fácil" que es la comedia.

Mientras que el drama es un género eterno, dado que las preocupaciones y los motivos de aflicción de los hombres han sido siempre los mismos (la esencia del hombre, la supervivencia, las decisiones tomadas,...); no hay, en cuanto a la comedia, estándares que ayuden a crear una sonrisa (ya no digo una carcajada) en un contexto global. Mientras que un indígena del Amazonas puede simpatizar fácilmente con Meryl Strep en La decisión de Sophie, es más difícil que pueda establecer una relación similar con el Cary Grant de La fiera de mi niña o "ese gran, grandísimo actor polaco, Joseph Tura" del Ser o no ser de Lubitsch. Por ello cuando una comedia aguanta cincuenta, setenta o incluso cien años debemos creer que hemos sido unos imbéciles al pensar que aquellas risas que brotaban de nuestras gargantas cesarían en unos días. Pero no es así, seguimos siendo cómplices de ese pequeño vagabundo que juega con unos panecillos, con el hombre de rostro impertérrito, con esa especie de muelle humano, con el sofitiscado antropólogo, con el músico travestido, la joven sureña que desayuna frente a una joyería,...

Menos mal que existe un grupo de personas que saben que la comedia nos hace mejores. Si un día apareciera una raza extraterrestre dispuesta a aniquilarnos yo no les convencería de lo contrario empleando armas, sino mostrándoles alguna vieja comedia de Chaplin o Keaton. Porque si hasta un robot encargado de empacar basura puede sentir gracias a la comedia (musical, en este caso), ¿de qué no seremos capaces nosotros?

Apunte uno: Pixar será la primera productora que consiga dos hitos en el mundo del cine: ganar un Oscar a mejor película con un largo de animación y que este sea una comedia. En Up vuelven a demostrar que el cielo es el límite. Como decía Buzz Lightyear: "Hasta el infinito y más allá."

Apunte dos: si no lo entienden díselo con música, Cantando bajo la lluvia.

viernes, 31 de julio de 2009

Zorra Plateada

Para que conste en acta: Juno (Jason Reitman, 2007) no es más que la versión edulcorada y buenrollista de una película de sobremesa de Antena 3. Y si su guión fue el mejor de 2007 yo soy Cristo y todos sus Apóstoles.

La distribuidora y, a ratos, productora Fox Silverlight nos ha regalado los dos truños más sobrevalorados de los últimos años: Juno y Slumdog-ya podían haberlo apaleado de verdad- Millionaire. Peliculillas de guión deficiente que nos pretenden vender como lo alternativo, lo diferente, lo transgresor pero que se encuentran instaladas en el centro de lo políticamente correcto. En los tres últimos años han ganado el guión original o el adaptado: Pequeña Miss Sunshine (la única que se salva por ser un verdadero guión) en 2007; Juno, en 2008; y Slumdog Millionaire este año (el guión adaptado).

Como digo arriba, sólo salvo a Pequeña Miss Sunshine por estructurar el guión y desarrollarlo como dios manda (que no implica con hacerlo o no de forma canónica). Juno me ha parecido un guión sin terminar de práctica de final de curso: habría que mejorar la relación de Juno con su no-eres-mi-novio-pero-al-final-resultas-ser-el-hombre-de-mi-vida;desarrollar mejor la relación con su padre; el triángulo que establece con la pareja que va adoptar a su bebé esta demasiado cojo (no entiendo por qué ese odio a la mujer si es la que demuestra querer de verdad al crío desde el principio). En fin una película muy facilona y poco trabajada. Además aún estoy esperando por la transformación de un personaje al que no se le ponen obstáculos en casi ningún momento. Y aunque alguno pueda abducir que no todas las películas deben tener una transformación del protagonista, el conflicto si que es la esencia del cine (de ahí que defienda la excelencia del guión de Pequeña Mis Sunshine); en cuanto a Slumdog Millionaire sólo decir que tendrían que haberla dejado sin distribución como iba a suceder puesto que sólo es una buena película a nivel de montaje (que es de lo mejorcito de los últimos años dentro del cine-pop-buenrollista-independiente) pero el guión es bastante tramposo y benévolo con la vida de este raterillo de Bombay que las pasa putas mientras aprende cosas intrascendentes. Todo muy bonito para volver a decirnos que nuestro destino está escrito y bla bla bla, MIERDA.

No me extraña que el cine esté en declive si estas son """la película del año"""". Y aún por encima Coppola nos sale con Tetro... A este paso el episodio I de Star Wars (La amenaza Fantasma) va a convertirse en obra de culto como versión profética de lo que se nos echaba encima. Y toda la culpa la tiene la Fox, que por mucho que produzca Los Simpsons y Padre de Familia nunca olvidaremos que nos querían dejar sin Futurama. Eso nunca jodidos bastardos.

Actualización 1 de agosto, 11:35: Se me olvidaba comentar que Ellen Page tiene durante toda la película cara de quere recibir lo que viene a ser un facial y pasearse con toda la lechada por su wonderful town.

jueves, 2 de julio de 2009

Even better than the real life

Via Blogdecine llega el primer cartel de "Avatar", la película de James Cameron que según todos va a ser la rehostia y que sólo espero que no se quede en el hype de la temporada. Pero yo no me quiero centrar en el cartel, es más, me la suda, pero si quiero centrarme en la post data que añaden al final del post y que vuelve a un punto que ha salido a relucir en todas las noticia acerca de la película: "PD: Cameron mostró 24 minutos de la película en la pasada Cinema Expo de Amsterdam, donde parece que dejó a todos alucionados. La frase que más se repite es que no puedes saber qué es real y qué no." Si lo mejor de la película es que no se puede distinguir lo que es real de lo que ha sido generado por ordenador tenemos un grave problema: Cameron llega 16 años tarde (en Jurassic Park también nos sucedía eso) y la película puede resultar un truño.

En el curso que estoy haciendo en Bilbao, uno de los profesores emplea a menudo montajes de algunas películas para mostrarnos ciertos elementos o recursos ya sea de guión, de encuadre, de luz,... Esos montajes me dejan en la mayoría de ocasiones con ganas de ver la película entera aunque sea de películas que personalmente nunca me han gustado (por ejemplo "El último Emperador" o "Érase una vez en América"). Si uno vez 24 minutos de la primera película de James Cameron en 12 años y dice que lo que más destaca es que no puedes diferenciar la imagen real de la generada por ordenador, mal vamos. Si nos pusieran un montaje de 24 minutos de Terminator probablemente querríamos saber que le va a pasar a Linda Hamilton en su lucha con el cyborg; en el caso de Aliens, querríamos saber que ha pasado en esa colonia y como van a acabar con la horda de aliens; hasta en Titanic querríamos saber como fue la historia entre Kate Winslet y Leonardo DiCaprio. No voy a comentar nada de Mentiras Arriesgadas por que sería motivo suficiente de lapidación inmediata sino fuera por que es el único desliz de Camero (Piraña 2 no cuenta por queRoger Corman es el que mandaba).

Esto indica a las claras que nos puede ofrecer el 3D en un futuro cercano: preciosismo audiovisual que te dejará hipnotizado y para cuadno quieras darte cuenta de que estas viendo una historia puesta en imagenes, la película se acabará.

En vez de tanta ley del cine y tanta hostia debería de establecer un cupo de efectos digitales por película que mantuviera alejados a tantos directorcillos que lo único que les preocupa es poder meter cientos de explosiones, bichos y zarandajas varias en postproducción. Y ese es un problema grande por que significa que no han comprendido lo que es realizar una película, menospreciando en parte el trabajo que se ha de realizar en preproducción y en el rodaje mismo. Todo empezando con guiones de risa que lo único que ofrecen es la oportunidad de avasallar al espectador con sus trucos vacíos.

Y si he pensado hoy en todo esto no es sólo por la notica de Avatar sino por que he visto (mis ojos todavía están sangrando) el trailer de 2012 de Roland Emmerich. Puro esperpento, espantajería y mamarrachez. Pero pienso verla (descargada, of course) por que ha conseguido provocar una mezcla de nausea-fascinación realmente extraña.

Aquí os dejo un enlace al blog de Magonia donde explican brevemente porque esto es una mamarrachez fuera ya del ámbito cinematográfico.

martes, 2 de junio de 2009

La viga en el ojo ajeno

En el curso de Dirección de Fotografía que estoy realizando vino Koldo Serra para hablarnos del salto del cortometraje al largo. Dentro de la escuela hay cursos de dirección, guión y montaje. Digo esto para ir estableciendo ciertos puntos que ayudarán a entender lo que voy a comentar a continuación.

Antes del coloquio vimos su cortometraje "El tren de la bruja" y su película "The Backwoods" o "Bosque de sombras". El corto si que lo había visto y disfrutado pero no así la película. Cuando llegué a casa por la noche busque críticas sobre la película para conocer lo que habían dicho en su momento los diferentes medios. Y me ha sorprendido negativamente. La mayoría de ellos la atacan por tener una estética y ciertas situaciones extraídas de películas como "Perros de paja"(Straw Dogs, 1971, Sam Peckinpah) o "Defensa" (Delivernace,1972, John Boorman). Pero nadie va más allá en esta comparación que el propio Koldo Serra admitió que estaba presente desde el primer momento. Y no sólo en la ambientación o en ciertos detalles de la historia sino que se emplearon unos objetivos Panavisión determinados que le daban a la película un aire setentero que estaba ya en los primeros bocetos del guión y del story (que pudimos ver y donde estaban marcados hasta los desenfoques y los zooms setenteros). Lo que más me reventó es que un tipo como Tarantino fusile plano a plano una secuencia (la de la lucha de Kill Bill Vol. 1- la referencia la exponen en un reportaje sobre cine japonés de artes marciales que hizo canal + hace unos años y que ahora no encuentro por ningún lado pero no desistiré en mi empeño) y todo el mundo aplauda con las orejas y sin embargo un chaval español hace una película con un cuidado formal exquisito y lo ponemos a caer de un burro.

Otro asunto es el tema del ritmo. A mi me parece muy bien conseguido por que parece que todo avanza de la forma que lo tiene que hacer, si fuera más rápido o más lento la película no funcionaría como lo hace. Otra cosa es que el 98% de los que han visto la película lo hayan hecho en su versión doblada y la cosa se caiga por todos los lados por que una de las claves de la película es que unos personajes sólo hablan inglés y otros castellano, habiendo dos personajes que se manejan en los dos idiomas. Esto establece unas relaciones determinadas y fundamentales en la historia.

Otro punto sobre el que he leído críticas es el de la sexualidad. Una película española en la que aparecen Aitana Sánchez-Gijón y Virgine Ledoyen y no se ve una teta, pero la gente habla de sexo y lo critica. La única vez en que las actrices se desnudan las vemos desde a tomar por culo y no se distingue nada. Será que algunos critican los tópicos del cine español por que ven cosas donde no las hay.

Creo que la película esta magníficamente rodada. Con un cuidado extremo en cada plano, tanto a nivel compositivo como a nivel interpretativo. De hecho, la única que me canta un poco es Aitana que la noto algo forzada, pero puede ser por que hay escenas en la que tiene que saltar del inglés al castellano siendo una dificultad extra para cualquier actor pues cada idioma exige unas cualidades fonéticas e incluso gestuales diferentes (no podemos poner a un chino a hablar chino e italiano y que luego los gestos sean los mismos o la entonación, por ejemplo).

A la película no se le pueden hacer más reproches que los de ser una opera prima donde se notan algunos fallos que uno no descubre hasta que no rueda por primera vez.

En cuanto al coloquio posterior fue bastante interesante conocer ciertos entresijos de la producción en este país y de como cada día soy más consciente de que el 90% de los producotres merecen una muerte lenta y dolorosa debido a su desconocimineto del mundo en el que trabajan. Koldo Serra habló de las dificultades normales de levantar un proyecto, de como este se te va de las manos aunque no quieras y de lo sobrevalorado que esta el realizar el salto a EE.UU. a cualquier precio.

domingo, 1 de febrero de 2009

¿La familia?, bien, gracias.

Pasaba un momento por aquí y me he detenido para hablar un momento de los premiso que se entregarán hoy por la noche en Madrid. Según parece, hay que llamarlos los premios de la Academia y no Goyas por no sé que chorrada legal. La verdad es que yo no los llamaría y punto, es más les daría un número falso como cuando te lías con alguna tía y haces el clásico truco del: apunta mi número y dame una perdida que hoy me deje el móvil en casa. Al final si te he visto i don´t remember y hasta otra. Pues eso es lo que les haría a estos premios de la Academia (no voy a poner que de cine porque están más cercanos a CCC que a lo que hacía John Ford o Howard Hawks con una cámara).

El no-cine español está mal, muy mal, herido de muerte. No se quieren enterar que no vamos al cine a ver películas españolas por la bajísima calidad de su propuesta. Películas firmadas por los de siempre (y el año pasado faltaron Almodóvar & Amenábar, que este año sí estarán), que nos ofrecen el tedio y el aburrimiento de siempre. Creo que lo de darle el Cabezón el año pasado a Jaime Rosales por La soledad (aquí una crítica entusiasta) era má el remarcar como se encuentra el cine que por los logros artísticos de una película que es lo más parecido a la extirpación de todos los pelos del escroto por una persona con parkirson. Apenas hay películas que cuenten algo diferente y se las maltrata de forma asombrosa como ha sido el caso de Los Cronocrímenes de Nacho Vigalondo. En medio mundo tenía distribución y cosechaba premios y aquí, a velas vir.

Sólo la presencia de los miembros de Muchachada Nuí conseguirán que haga algo de zapping para interesarme por unos premios que cada año pintan menos. Sólo espero que algún día esté nominado para poder llegar tarde después de estar toda la tarde viendo el fútbol y robar canapés, orinarme en las copas de cava y hacer fotos de la plana mayor del cine español metiéndose filas en los baños.

La única razón(real) para ver los Goya: mujers hermosas enseñando carne.


martes, 25 de noviembre de 2008

Diga que le debo

Este fin de semana fui a Vigo en una visita relámpago en la que, prácticamente, me pasé más tiempo en el tren que en casa. A pesar de la incomodidades y del excesivo tiempo que le toma a la vetusta locomotora llevarnos de Bilbao a Vigo, nada menos que 11 horas, esta vez tuvieron a bien deleitar a todos los viajeros, y no solo a los de preferente, con varias pinículas de elevada calidad y reconocido prestigio. A pesar de leer, ya sea en papel ya sea on-line, varias revistas de cine sólo pude identificar una de la películas y de ella, o más bien de su director, es de lo que quiero hablar.

La película es esa oda a la pirueta fílmica y al requiebro argumental amen de otras cabriolas más físicas que es Mission: Impossible 2 (el link va en inglés que está más completito de morralla) perpetrada por un tandem que hacen innecesarios a los otros dos jinetes del Apocalipsis: John Woo y Tom Cruise.
John Woo es un tipo al que toda persona que le guste el cine de acción adora. Rectifico, adoraba. Cuando no era más que un chinorro que hacía pelis de amarillos repartiendose hostias como panes de rosca y disprando tiros como si de una convención de la Asociación Nacional del Rifle se tratase, ahí molaba. Era super- cool, hasta los críticos más clasicorros y apolillados reconocían su mérito y destreza. John Woo era sinónimo de acción, que coño, él era la ACCIÓN en estado puro.

A principios de los años noventa el cine norteamericano empezaba un declive que le llevaría a la situación actual. Lo que viene a ser un : de aquellos polvos estos lodos. Es en esa época cuando empiezan a desembarcar diferente directores extranjeros en Holywood: Roland Emmerich, Paul Verhoeven o Wolfgang Petersen, por poner algun ejemplo. Si os fijais, son tipos que cuando llegaron a los EE. UU. realizaron buenas películas siguiendo con la estela de sus trabajos europeos, mucho más duros y descarnados que el entertaiment yanqui para jovenzuelos cara granos. Por esa época arriba también nuestro amigo Woo, John Woo a la tierra de las oportunidades. Y no venía con cualquier cosa debajo del brazo. Traía, todavía calentita Hard Boiled. Si quereis una película de detectives más duros que el acero que no les tiembla el pulso, miradla. Pues con esa última obra maestra del cine hongkonés llegó nuestro amigo a los Estados Unidos. Y lo primero que hizo, como para dejar claro que él no venía a hacer películas sino bodrios fue dirigir a Van Damme en Blanco Humano. Toma ya, eso es entrar por la puerta grande, como Hitchcock dirigiendo Rebeca nada más pisar suelo yanqui o como Orson Welles levantando Campanadas a Medianoche en medio de la estepa Castellana.

La historia de nuestro amigo Jonhy B Woo en suelo extraño no había echo más que empezar. A esta obra maestra le siguieron cosas como Broken Arrow, Face/off o Paycheck (me niego a poner más links no vaya a ser que toda esta cantidad de mierda interconectada colapse el intenné).

Volviendo al principio del post, mientras veía Mission: Impossible 2 (con dos eses, dos puntos, dos eses y un dos, ojo, cuidao) me fijé en el número de planos a cámara lenta que había en la primera parte de la película (no resistí más). El número se sitúa entre 20 y 25 y eso que no nos hemos metido en faena. Luego ya empiezan las persecuciones, los tiros, las palomas de los cojones,... Y más de uno se preguntara, con buen tino: ¿a donde quieres ir a parar? Muy sencillo: hay directores que deberían devolver todo el dinero que han ganado con sus películas, PERO, no vale con ser un Uwe Boll de la vida, puesto que es harto fácil, sino que primero debes de ser un director prometedro, incluso tener películas buenas para luego convertirte en una mierda sobrevalorada bien por la crítica, bien por la taquilla, bien por ambos.

Y me puse a pensar a que directores le reclamaría el parné que me dejé viendo sus bodrios antes de que la ey¡Mula viniera a resolver este problema. El primero en acudir a mi mente fur Amenábar, nuestro petit prince de la cinematografía. Creo que debería devolver todo el dinero que haya tocado desde que terminó Tesis, película que se salva únicamente por ser la ópera prima del chaval, por que vista años después la cosa empieza a flojear que da gusto. Abre los ojos es una película que ya hemos visto tantas veces en donde realidad, sueño y ficción se entremezclan jugando con el espectador; y lo de Los Otros ya es de traca pues es un remix entre "Una vuelta de Tuerca" de Henry James y una obra teatral londinense titulada "The Others" en la que los vivos resulta que están muertos y los muertos son los vivos. De "Mar Adentro" sólo comentar que desde que vi la versión gallega en la que a Ramón Sampedro lo interpreta el actor principal de la más longeva telecomedia gallega, Ernesto Chao, me niego a reconocer ningún valor artístico a la peliculucha de Amenábar. Ahora el tipo anda perpetrando otra magna obra que será alabada por los críticos españoles en lo que será el acto coprofágico del año junto con el estreno de lo nuevo de Almodóvar del cual paso de hablar por respeto a ciertas películas de los ochenta y de haber formado un grupo junto a Fabio McNamara.

Remato por hoy esta diatriba pero me quedan en el tintero otros directores a los que pedir que devuelvan el dinero. Aquí un adelanto: John Singleton, Julio Medem, Mathiew Kazzovitz y alguno más.

ACTUALIZACIÓN: Aquí os dejo un video de Siniestro Total ijnterpretando el tema que da título a este post:

lunes, 29 de octubre de 2007

Comol decía Supertramp: craisis, what craisis?

En la Meca del Cine la gente está que echa humo y no sólo por los incendios, sino por la inminente huelga de guionistas, a los que respalda el sindicatos de actores.

Lo que a mi me sorprende es que no la hayan visto venir de antes. En los últimos años han ninguneado a los guionistas forzándoles a escribir blockbusters de mierda en el que desperdiciaban su talento. Si necesitan a alguien para que escriba la secuela de El motorista fantasma que llamen a un chimpancé y le den una máquina de escribir y suficiente whisky, o mejor, que no le den whisky y le den heroína.

Porque ser guionista en el actual Hollywood debe ser duro. Aspirando a escribir la nueva pinícula de Cecil B. Bruckheimer o, Wilder me libre de parecer ofensivo, de Steven Spielberg no debe ser reconfortantes. Y eso que ese dios de todas las artes que es Uwe Boll se escribe los guiones, que si no...

Pero creo que lo de dejar de escribir no es una buena forma de presión por parte de los guionistas. Yo me esforzaría y sólo escribiría plagios de escenas de películas de los años cuarenta y cosas así, por que, sinceramente, ¿alguien echará en falta a los guionistas cuando busquen quien les escriba Transformers 2, una jaula de grillos mecánicos? No. El guionista ha dejado de ser una figura respetada, como lo es ahora mismo en la TV, para volver a ser el tipo con el que sólo las aspirantes a actriz muy ingenuas se acostaban.

En fin, mis queridos lectores, que los guionistas van a hacer huelga, los productores intentan rodar todo lo posible para poder ir soltándolo durante los largos meses de negociaciones, y el fuego se lleva por delante las casas de los ricos.

Al hilo de los incendios californianos me gusto el deje de sorna con una periodista de Telahínco informó sobre las ayudas que habían recibido los afectados, "una asistencia mejor que la que padecieron los afectados del Katrina" (more or less). Como para no. La gente que vivía en esas zonas aporta unos 100 millones de dólares a las campañas de los candidatos a la presidencia, así que ya les pueden cuidar bien.

jueves, 26 de julio de 2007

Be yellow, my friend

Si padezí las picaduras de la araña más emo y el ¿final? del piratas más pirata de los 69 mares, ¿cómo iba yo a perderme el único acontecimiento que levantaba una mínima expectación en mí?(aparte de la llegada de los Beckham a Hollywood, por supuesto).

Hace ya algún tiempo que no veo Los Simpson, por que tengo los capítulos más vistos que el Miki Nadal, pero no por ello les he perdido el cariño. Esta tarde me acerqué al cine a videar la película de la familia americana más conocida y querioda por encima de los Kennedy.

La verdad es que iba con cierto temor puesto que era muy fácil cagarla. Veinte años son muchos años y muchos capítulos y muchos gags y muchas bromas y mucho de todo como para que nos pueda sorprender algo. Pero nuestro amigo Matt ha demostrado ser un cabronazo muy listo. Ha hilado muy fino creando un producto con entidad propia, no un capítulo estirado. Juegan con las referencias clásicas desde los estrangulamientos de Bart por parte de Homer, hasta el alcoholismo de Barney, pasando por la imbecilidad del agente Wiggun (y de su hijo, personaje predilecto de Matt Groening y de muchos fans, entre los que me encuentro). Pero han sabido introducir nuevos elementos que enriquecerán sin duda la serie, insuflando nueva vida a estos personajes de sobra conocidos.

La trama es sencilla y muy actual: un desastre ecológico pondrá en peligro la vida y el matrimonio de los Simpson, asi como de todo Springfield. Simple pero, como un truco de magia, la cosa se va complicando hasta acabar en algo enorme. No os espereis una obra maestra de la comedia, pero si algo que hos hará pasar un buen rato por que hay un par de momentos antológicos que pasarán de recuerdos a vivencias sobre los Simpson como cualquier aparición de Ralph Wiggun, el corto de hombre golpeado por balón de fútbol del Señor Topo o frases como "No le ofrezca cacagüetes a mi dios" de Apu a Homer.

Los amantes de esta familia tan irrealmente verídica podemos congratularnos de que se haya respetado todo y por todos: los creadores han respetado su producto explotando, sin abusar, lo que el público quería ver y ofreciendo cosas nuevas que no chocan con lo establecido; a los dobladores por seguir haciendo su trabajo tan bien, sin cambios ni historis como pasara con la película de South Park.

Si la veis, quedaros hasta el final de los títulos de créditos por que introducen algunos detalles simpáticos.

P.D.: no comento nada de lo de El Jueves por que es una estupidez. Espero que desaparezca de una vez la Monarquía, que ya hay muchos chupando del bote como aún por encima mantenerles el tinglado. Si no, que repartan, que su casa la pago yo y todos los demás españoles, ¿no tendríamos derecho a gozar de ella? ¿No se podía establecer un sorto para disfrutar de las posesiones de la Casa Real cuando estas están desocupadas? Yo me pido primer para el palacio de Mallorca y sino que me dejen el yate, que ya me apañaré.

Un pequeño inciso (28-Julio): para los que dicen que los chistes de la película de los Simpson son simples y que han perdido la gracia les recomiendo leer este magnífico post de Hernán Casciari sobre el cambio que se produjo en nosotros los espectadores tras convivir 20 años con los Simpsons

lunes, 9 de julio de 2007

¿Qué coño de mierda es esto?: Por qué lo llaman público cuando quieren decir culpable (2)

Usted, querido lector, es culpable. Culpable de que unos artistillas de medio pelo no puedan comprarse otro BMW último modelo; culpable de que Ramoncín padezca insomnio (con lo que tiene más tiempo para maquinar sobre cómo conquistar el bolsillo mundo); culpable de que muchos productores (cinematográficos y musicales) no puedan presumir ante sus amistades (Pitita, Pocholo, el vizconde de Romanones) del yate de un millón de leguas de eslora que se iban a comprar. Usted, mi querido lector, es el mal en persona. Y por eso me cae bien, pero a mucha gente, no.

Y es curioso que esa gente, a la que usted pagó sus lujos cuando compró como un ceporro el disco de "Bom-Bom Chip" (¿era joven e inesperto?, no se justifique, vaya inmediatamente a limpiar El Escorial con sólo un cepillo de dientes); y soportó la visión de deleznables engendros visuales como "Aquí huele a muerto". Si, ellos son los que le acusan a usted del mal de la piratería, que promete acabar con su forma de vida.

Me resulta gracioso como, durante la promoción de cada nueva basura audiovisual, los productores-promotores apelan a nuestro sentimiento de fan y público, amén de comprador; pero luego, nos insulta cuando, hartos de tirar el dinero comprando sus productos, nos los bajamos por internet.

Yo soy uno de los que cumplen con esta doble etiqueta de consumidor-culpable. Durante años, acudí al cine cada semana, religiosamente, pagando mi entrada y disfrutando del entrenimiento prometido. Pero, cada vez era más difícil elegir algo con atractivo suficiente para ser visto. Empeza, poco a poco, a surgir la moda de los remakes, precuelas y secuela (siempre me ha parecido muy acertado este nombre; si cuela, coló, y el dinero, pa´la buchaca). Algunas, caían en un terreno que conseguía que nuestras convinciones más asentadas se tambaleasen (como al ver "Batman Forever"), pero yo no desfallecí. Me gastaba mis buenos cuartos en VHS´s y en CD´s. Yo era un consumidor responsable. No pedía que me lo recompensaran, aunque no habría estado de más un poco de respeto. Sí, el respeto, o su falta, es el mayor problema del la industria audiovisual. Se ha perdido el respeto al consumidor, al público, al fan.

Resulta que nosotros apoyamos a Satán cuando no elejimos una película española, o cuando nos descargamos un cd del que sólo nos interesa una canción (podemos añadir la parte ecológica, en la que la gente es la única causante del cambio climático, nada de plantas térmicas, deforestaciones, vertidos ilegales,...). Mean por nos e dicimos que chove (mean por nosotros y decimos que llueve).

El público nunca ha sabido elegir, y aunque supiera, sólo puede elegir de entre lo que le ofrecen. Si la oferta es una basura, el público elige basura (teoría que puede ser aplicada a el por qué del éxito de los programas de cotilleos); sin en la oferta existe algo con unos mínimos de calidad (no se pide mucho, apenas algo de originalidad, algo que no existe ni en la música ni en el cine actual, salvo honrosas, y a menudo curtidas, excepciones).

Por qué el público no es tan borrego. Los auténticos cretinos son los dirigentes de las cadenas, los encargados de la seleción de programas y series de ficción de las cadenas, los productores discográficos y cinematográficos, las administración públicas ergo el Gobierno, los "artistas" vendidos y muchos más. Somos el cliente y tienen que aprender que cuando el cliente queda insatisfecho, deja de comprar y se busca la vida. Internet nos ha facilitado el camino para no tener que comernos la inmundicia generada por las grandes compañías del audiovisual.

A mi no me amedrentan sus amenazas en nombre de la Cultura (hay que ver cómo se les llena la boca). Soy un consumidor cabreado y me he procurado una salida: Internet, por que yo lo valgo.

domingo, 1 de julio de 2007

¿Qué coño de mierda es esto? 1

Esta semana nos hemos encontrado con la noticia de que el cine español nos parece una mierda. Para una vez que los periódicos dicen una verdad resulta que se basan en un informe que fue perpetrado para provocar una serie de respuestas un tanto sospechosas.

El cine español es uno de los peores que podamos encontrarnos por dos razones, básicamente: una, es malo, así de simple; dos, se hacen muchas películas. Si multiplicamos cine malo por muchas películas nos sale que en este país se producen una media de 100 películas de las que 95 son bódrios que la gente ni siquiera descarga por internet. El cine español tiene como máximos representantes a un tipo que cuando era maricón tenía mucha gracia, pero ahora que es un homosexual ha perdido toda la gracia; por que, seamos justos, Pedro Almodóvar nos regaló sus mejores películas en los 80 y principios de los 90, y ahora sólo hace babosadas. Otro máscarón de proa es el cansino de Santiago Segura, cuya gracia se agotó el mismo día que decidió venderse y serializar una películilla graciosilla, sin má, como era Torrente. Y el tercero en discórdia, es el Artista Conocido Anteriormente como Pequeño Genio, Amenábar. Reconozco que Tesis me pareció curiosa, pero el resto no son más que copias y refritos de diversas obras. Algunas con la sombra del plagio como Los otros, en otras con inspiraciones un tanto más justificables como en Mar adentro, por tratarse de un hecho real.

A todos se nos ocurren cientos de ejemplos sobre directores mediocres que ruedan sus patochadas y aún pretenden que paguemos seis euros por perder dos horas y un montón de neuronas. El cine español sólo tiene un enemigo y es él mismo. Si hasta hacemos uns superproducción como Alatriste, y nos estalla en las manos. Por que gastarse lo que se gastaron y que salga un truño y con un prota que habla raro. Joder, que hubieran cogido al Banderas, que por lo menos nació en Málaga.

Y lo peor está por llegar, por que en nuestra ansia de convertirnos en lo que más odiamos, es decir, en sucios yanquis, podemos acabar muy mal. Por lo pronto, en EE.UU. va a haber huelga de guionistas. ¿De guionistas?, sí, por qué el tener el rostro de adamantium es algo universal y estos tipos, que escriben todos los bodrios que han inundado nuestras retina últimamente, no son excepción. Así que habrá que estar atentos para poder aprovechar un período de bajón (relativo) en los estrenos americanos.

miércoles, 13 de junio de 2007

RITMO

Lo importante es el ritmo, que decía Luis Ciges en ese monumento al dandy que es el cortometraje "Aquel ritmillo". Claro que sí. Tras varios meses inmerso en una rutina asquerosa, mi vida se parecía más a la de un protozoo trabajnado de espantapájaros que a la de una persona. Lo único interesante de cada día eran el ver si el pianista había escrito un nuevo post, o ver que nueva discusión trasnochada había sido zanjada. Pero hoy he vuelto a los orígenes y he vuelto a creer.

El ritmo es lo que nos hace humanos. Desde las profundidades del África Meridional se elevan los ecos de los primeros homínidos que miraron el mundo con curisiosidad de saber por que funcionaba así. Y decidieron plasmarlo en sonido, en los ruidos de los diferentes instrumentos de percusión que habían creado. El ritmo te hace moverte con sentido aunque seas esclavo en una galera o un condenado de camino al patíbulo. El ritmo ordena ideas y abre perspectivas. El ritmo crea, multiplica, fecunda.

Hoy he vuelto a creer en el ritmo. Fuí un blasfemo, me instalé en el inmovilismo, me desplazé a mi refugio y abandoné la fuerza motriz. Pero esto ha cambiado. Hoy he vuelto a gozar de una obra maestra que nunca será considerada como tal por esconderse detrás de un ridículo nombre de opereta: "Qué ruina de función". He vuelto a sentir vértigo viendo una obra audiovisual sin marearme. Qué velocidad, qué pasión, qué intensidad. Ese extraño elemento llamado Peter Bogdanovich nos regala una lección de agilidad y de viveza. Sólo recuerdo una película que supere en conjunto a esta en estos aspectos: "Uno, dos, tres" del Maestro Wilder.

El señor Bogdanovich nos ha regalado "La última película"(que no aparece en su ficha en el imdb), "¿Qué me pasa doctor?", en la que consigue hacer medianamente soportable a Barbra Streisand y "Paper Moon" (que reconozco no haber visto, pero la tengo en la carpeta de urgentes). Es además uno de los mejores reflexionadores sobre cine y en la película que nos ocupa, "Qué ruina de función" pone sobre la mesa todo lo parendido de maestros como Hawks, Wilder o los genios del slapstick-comedy, como Buster Keaton. El segundo acto de la película es casi por entero mudo y está rodado en un par de magnífico palnos secuencia que dejan al espectador sin aliento, y todo sin tener que incluir efectos especiales ni movimientos de cámara mareantes.

Muchos supuestos directores de acción (Gore Verbinski o Sam Raimi en sus últimos despropósitos, sin ir más lejos) debía aprender de la comedia que el ritmo no lo producen los gráficos pro ordenador o una toma mareante vacía de contenido. Incluso un adalid de los efectos especiales como James Cameron nos demostró a todos en "The Terminator" que la acción se puede sostener por ella sola, y que los efectos es una salsa que potencia las cualidades de una obra.

El verano está a la vuelta de la esquina, con sus "Transformers", sus "4 Fantásticos" y demás. A ver cuantos consiguen esa sensación de ritmo que logra Peter Bogdanovich (de Hawks y Wilder ya ni hablamos, que les quedan un poco lejos). Qué ruina de función ,pero qué goce para los sentidos.

martes, 29 de mayo de 2007

Sobre finales: Piratas del Caribe 3

En las últimas 24 horas me he visto el final de Perdidos y el ¿final? de la trilogía de Piratas del Caribe. La semana pasada contemplé el final de Heroes y creo que es el momento de comenzar con una valoración sobre como hay que rematar una historia. NI QUE DECIR QUE EMPIEZA MI TRILOGÍA PARTICULAR DEL SPOILER, AVISADOS ESTAIS.

Hablaré primero de la película, que no creo que me lleve mucho: menuda mierda de final. Una trilogía que aspira a ser la Guerra de las Galaxias del género de bucaneros no puede dejar esta amarga sensación en la boca. Si bien pienso que la auténtica trilogía comenzó en la segunda parte (Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto) y terminará en una cuarta entrega (pongo un cijón en el fogón). Esta entrega comienza bien, con fuerza, con una escena aparentemente insulsa pero que nos ayuda a entrar en la historia como si de una narración clásica se tratara, un cuento que el abuelo relata a sus nietos. Pero el resto nos hace plantearnos si esta suerte de prólogo fue ideado por alguien ajeno al resto de la película.

La historia no sólo es tramposa sino que es traicionera. Traiciona los fundamentos creados en las anteriores películas, los personajes construidos con gracia por unos actores con licencia para el desmadre (todos menos Orlando "pan sin sal" Bloom y Keira "sonrisa profident" Knightley) y traiciona una narración alegre y vivaz (sobre todo el la primera entrega).

La historia, como dije, es un gran lío y los actores desconocen que es lo que realmente trama su personaje, por lo que sus caras de descoloque son verídicas, como las del estupefacto espectador. Los guiones basados en traiciones y alianzas imposibles, planes secretos y jugadas de despiste son complicados y aquí no aciertan ni una. Y no será por falta de metraje para dejar las cosas claras, puesto que la película dura 168 minutitos de nada. Lo de la diosa Caliope, es un as, que se sacan de la manga, más falso que un Grandes Éxitos de Nash. O sea, no (lo tenía que hacer), no podemos decir ahora que la hechicera medio loca, clon de la que aparecía en el videojuego del Monkey Island, resulta ser una diosa encerrada en un cuerpo humano. Y ahora nos lo dicen. Vamos, que ni ellos mismos lo sabían. Y su historia de amor con David Jones, capitán de El holandés errante, queda inconclusa, sin atar.

Los actores, pues bueno, espero que Orlando Bloom contraiga la disentería y a miss Knightley, quedescubra una buena dieta que le haga ganar algunos kilitos y, de paso, que aumnete su perímetro pectoral. De Jonnhy Depp, nada, todos conocemos a Jack Sparrow: si te gusta, bien; si no, también. Pero me sigue doliendo ver a Geoffrey Rush y a Stellan Skarsgärd (habitual de los filmes de Von Trier) volviendo a perder su talento, que no dinero, en estas chucherías.

Menos mal que los efectos especiales son apabullantes (nada que ver con el hombre araña). Hay escenas que son de lo mejorcito de animación digital, pero eso no salva una película mediocre, indigno fianl de una saga que comenzó muy bien, siguió a trancas y a barrancas para acabar cayendo por el sumidero de la avaricia comercial (como Matrix, vamos).

Y ahora un comentario sobre el final. La historia principal se acaba: el personaje de Orlando Bloom se convierte en el nuevo capitán de El holandes errante y se ha casado con la chica, pero solo podrá pasar un día en tierra cada diez años, bien; a Sparrow, el capitán Barbosa le vuelve a birlar La Perla Negra y tendrá que ir a buscarla, bien, por que una Buena película de piratas perdedores siempre debe acabar con una invitación a una nueva aventura; Sparrow le birla el mapa mágico a Barbosa para ir en busca de la fuente de la juventud, mal, muy mal, por que eso es el un prólogo para una cuarta parte. Y por esto digo que la auténtica trilogía estará compuesta por El cofre del hombre muerto, En el fin del mundo y la cuarta película, ya lo vereis, tiempo al tiempo.

martes, 8 de mayo de 2007

El hombre, ¿araña?


Aunque había prometido que tras salir del cine, me iría para casa, no lo pude cumplir. El viernes fui a ver Spiderman 3, y he tenido que esperar hasta hoy para ver si la reflexión me hacía cambiar de idea sobre la película, pero no. ¡Maldita la hora en que fui a verla! De las dos entregas anteriores sobre el el pipiolo con superpoderes sólo había aguantado media hora, pero decidí darle una oportunidad. Supongo que fue con la esperanza de ver una batallas dignas, con unos efectos especiales de carallo.

Pero me estoy adelantando. Lo primero es lo primero, la trama. Aquí es cuando debería dejar un espacio en blanco por que si la resumo, os tendré que contar hasta el minuto ciento veinte de los ciento cincuenta de la película. Pero eso de que a Peter Parker le sale el lado oscuro y esas cosas, ni idea. Lo único que le pasa es que luce un peinado más casual, como de joven modernete e incluso algo emo. Y lo peor es que se pone a bailar de tal forma que me preguntaba si estaba viendo a Spiderman o a La Máscara (una película muy superior y con efectos especiales que si que marcaron un antes y un después). Vamos, que lado malo= lado travolta. Primer repelús espinodorsal.

Las diferentes tramas están tan mal engarzadas que siempre te estas preguntando que coño hacen los demás. También se debe a que lo que te muestran es tan aburrido que preferirías ver que hace cualquier traseunte de esa ciudad que lo que están haciendo nuestros ¿amigos?. La relación entre Peter y MJ (ya podía Michael Jordan, que hubiera ganado un montón, como Space Jam) es casi tan ñoña y falsa como la de Karina con cualquiera de sus novios-o-lo-que-fueran. Y contratan a la macica de Bryce Dallas Howard, le ponen un peinado morboso a dolor y a penas nos la enseñan (y la película dura 150 minutos, repito, 150 minutos, oiga). Luego están los toques de comedia. Aquí son tna estravagantes que, a ratos, parece que estamos viendo una película tipo Scary Movie pero de superhéroes. Y por último, los giros de guión, aunque pueden ser llamados los by-the-face. La gratuitidad de ciertos giros y desarrollos narrativos no resiste ni el análisis de un niño (los comentarios en la sala asi lo demostraban, entre bostezos y toses, y algun rechinar de dientes).

Los actores vamos a dejarlos por que no quiero escribir el post más largo de toda la historia internetera. Así que resumo: que alguien les atize con una pala en todo el careto, a ver si ganan en expresión facial. Por cierto, elevo a los jueces la solicitud para que Tobey Maguire sea declarano nuevo rey de entre los actores de dos gestos (el sorprendido y el de "yo tenía que comprar algo,pero ahora no me viene"), puesto vacante desde que Mel Gibson se pasó al levantamiento de copas,... digo, de ego, ...esto, de mierda.

Y para ya acabar, los efectos especiales son una tomadura de pelo y cantan más que un pepero en una herriko-taberna. Y lanzo una pregunta al vuelo ¿donde están los 300 millones de dólares que costó la película? Preguntenle a Sam, a Tobey y a Kirsten, por que los demás no han visto un duro, fijo.

martes, 6 de marzo de 2007

¿Qué ha pasado con las películas infantiles?

Ayer fui a ver "Noche en el museo"(2006, Shawn Levy), la nueva película de Ben Stiller. Tenía ganas de ver una película infantil, de esas en las que te dejas llevar y disfrutas de un buen rato y te sientes como ese niño que todos los findes acudía al cine para ver joyas como "Willow"(1988, Ron Howard), "Exploradores"(1985, Joe Dante) o "Los Goonies"(1985, Richar Donner). Y, la verdad, uno se desespera.

La película es entretenidilla, sin más. Falta ritmo, mucho ritmo, y el guión deja mucho que desear. La construcción de la historia tendría que haber sido otra. Pero primero haré un resumen: Ben Stiller es un divorciado con un crío que salta de trabajo en trabajo y que, para no ser desahuciado , acepta el trabajo como guarda de noche en el museo de historia natural de Nueva York. Por la noche el museo cobra vida y debe mediar entre sus diferentes habitantes.

La cosa promete. Es una muy buena idea para hacer una de esas plículas que nos hacen pasar un rato agradable con acción, risas y un romance light para todos los públicos. El problema es que la idea se acaba a los 20 minutos de empezar. El ritmo es entrecortado, con unos bajones tan grandes que luego le cuesta remontar y la relación del padre y su hijo es más falsa que el cartón piedra de los decorados. Si no fuera por que salen Dick Van Dyke y Mickey Rooney, esta sería una peli más, pero a los clásicos hay que respetarlos.

La sensación que queda tras ver la película es que se podía haber hecho mucho más. Ahora las películas infantiles siguen un patrón tan estandarizado que ya no tienen gracia alguna. Se coge un libro que haya vendido muchísimo (y si no, se encargan de que así sea) y, hala, a hacer la película. En fin, que vale que "La princesa prometida" no sea un guión superoriginal, pero por lo menos está cuidado y tiene auténtica mala leche y humor algo cafre.

Estoy cada vez más de acuerdo con la afirmación de que el cine se muere (o está de parranda desde hace mucho). Todo lo que viene de EE.UU., incluyendo pelís independientes, está cortado por el patrón de Syd Field: la división de la historia de una manera determinada y con acciones específicas en cada momento. Es como el gemelo de "El ladrón de orquídeas" (2002, Spike Jonze) que va a un seminario de guinistas y escribe un guión que rapidamente le compran. Eso no es más que un reflejo de la cruda realidad que ya se ha impuesto en nuestro país. Sólo algunos inconformistas siguen contra viento y marea haciendo lo que le da la gana, sin saber lo que es el paradigma de Field (aquí dejo la dirección de blog cienma que lo explican muy bien: www.blogcinema.es/index.php?title=el_paradigma_de_syd_field&more=1&c=1&tb=1&pb=1). Con la estandarización de la estrucutra narrativa, las películas se han hecho previsibles y nosotros nos jodemos.

En fin, a todos aquellos que esteis escribiendo un guión, no os obsesioneis con la estructura, no es la clave. Si no se definen bien los personajes y el motor de la acción, no habrá Billy Wilder que os salve. Fijaros sino en una de las más grandes películas "Ciudadano Kane" (1941, Orson Welles), el primer y el tercer acto apenas ocupan unos minutos, el desarrollo abarca desde el minuto 12 hasta el 107. Ya se que Orson Welles es uno de los grandes, pero habrá que fijarse en los genios para , algún día, ser algo más que un mediocre.

P.D.: me parece bochornoso que le den el Oscar a Scorsese por un remake de una peli hongkonesa. A dirigido alguna de las mayores obras del cine amerciano y se lo dan por una obra menor. Tendrían que manipular los libros y declararle ganador del Oscar de 1980 por "Toro salvaje" que se come con patatas a esa mierdipeli del Roberto Redford "Gente corriente".