lunes, 7 de mayo de 2007

...pero sigo siendo el rey

Cuando todo parece perdido es el momento en el que los caballeros se alzan y dejan las cosas claras. En el informativo de viernes Iñaki Gabilondo volvió a dejar claro que dos mil millones de moscas pueden estar equivocadas si siguen a una mosca cojonera.


viernes, 4 de mayo de 2007

La gente sigue sin aprender

En los últimos días un email nos dice que si somos víctimas de un atraco en un cajero automático, podemos alertar a la policía si marcamaos nuestro número clave al reves. Esto no es más que una nueva leyenda urbana como nos indican en esta información desde Colombia.

A ver cuando aprendemos. Si es que hay gente que merece todo lo que le pasa.

Y ya que hablamos de gente que no aprende, recemos todos por el pronto fallecimiento del señor Aznar a manos de un conductor borracho al que nadie es quien para decirle a que velocidad conducir ni cuanta copas se puede tomar. Si es que cuanto más enanos, más cabrones.


¿Qué me pasa, doctor?

Ayer fui al psiquiatra. Le comenté que creo que soy esquizofrénico o algo así. Oigo voces en mi cabeza que me susurran cosas malas, veo alucinaciones y tengo una extraña sensación de que mi vida es controlada por seres superiores. "Tengo miedo y no se que hacer", le dije. Me miró con esa cara de frontón que ponen los loqueros y me invitó a que continuara con la perorata. "Y creo que sufro un trastorno de múltiple personalidad". Si a veces me pregunto si soy de izquierdas o de derechas o de centro o estoy en un rincón, castigado con los brazos en cruz. "Aparte de esto, cada día estoy más apático, ¿no será depresión? Por que siento que no tengo fuerzas para nada".

El doctor me miró y cambió ligeramente su expresión. Su cara tomo un rictus parecido al de Carlos Sobera cuando espera a que el concursante diga su opción. Sí, esa mezcla entre tensión por la espera y disimulo, que transmite sólo una cosa: si no me pagaran, y bien, por hacer esto, los caretos los iba aponer su madre.

Tras unos segundos de incertidumbre, el doctor me pidió que relatara como era mi vida un día cualquiera. "Oh, eso es fácil. Me levanto; me ducho; desayuno; trasteo en internet; veo algún capítulo de alguna serie yanqui; como; veo más capítulos o alguna película; quedo con algún amigo; ceno; más películas y series; leo un rato y me acuesto. Esto es así de lunes a viernes, pura rutina". Entonces la cara del doctor se iluminó. Una extraña sonrisa surgió en ella. "Bien, problema resuelto. No le pasa nada. Sólo es un ciudadano NORMAL".

Si amigos, hoy en día ser normal es todo esto y más. Cuando tenga que pagar una hipoteca, sacar adelante a una familia y pagar mis impuestos todos estos síntomas se agudizarán. Aparecerá la oligofrenia y la alienación. Pero es aquí cuando surge también lo bueno, cuando el ciudadano de a pie se eleva sobre la masa y reclama su puesto. Entonces, y no antes, será cuando mis semejantes me respetarán, incluso puede que me den un premio, o me dediquen una calle. Me convertiré en uno de esos faros de la sociedad y la opinión pública. Una máquina de decir sandeces y perogrulladas, pero las esconderé bajo un lenguaje frlorido y pomposo que haga sentirse al ciudadano medio un ser inferior. Es un buen futuro. Porque cuando sea mayor, quiero ser un ciudadano ejemplar.

jueves, 3 de mayo de 2007

Si tengo una hija fea, le diré que se haga popera.

Tras este título tan rimbonbante como verso de Baudelaire, o como se escriba, se esconde una máxima que todo padre de a bien debería conocer. En estos tiempos que corren volvemos a unos tiempos en donde las feas vuelven a tener su lugar en el Olimpo de los Güays. Como había ocurrido con anterioridad en los años sesenta- setenta con la explosión hippie, y en los ochenta en general (en esa década no se salva ni dios), las feas están de enhorabuena.

Alguno que no haya reflexionado sobre este tema puede que se este preguntando cual es la razón que me lleva a afirmar tal cosa. La respuesta es sencilla: el uniforme popero y, sobre todo, los diferentes peinados que cubren parcial o totalmente la cara ayudan a estas chicas no muy agraciadas en los físico a triunfar. ¿Cómo? Es difícil remarcar todas las causas pero me aventuraré con algunas: el uniforme incluye ciertos elementos que desde hace tiempo se consideran fetichistas como la corbata, vestidos de colegio (ou yeah), tutús (si y yo-yó´s) y un cierto look desarreglado-pero-muy-limpio-eso-si que les da un no sé qué, que qué sé yo que nos gusta. La adopción del uniforme poperil ayuda a que pase desapercibida la casi total carecia de pecho de la que adolece este sector femenino. Así como el look andrógino que ayuda a que esa cara, más digna de un Picasso que de un Monet, no parezca atractiva. La realidad es que muchos, al día siguiente, cuando nos despertamos y miramos a la chica bañadas por la luz de la mañana nos volvemos a preguntar: ¿qué he hecho mal?.

Otro elemento es la actitud. Van de duras pero luego, lo mismo de siempre. Uno va tener que hacer el trabajo sucio (¿para cuando una verdadera liberación femenina?) y acercarse. Darle conversación y sacar temas como los strokes y cosas por el estilo (no saben hablar de temas con una antigüedad mayor a cinco años). Pero nos acaban engatusando. Bueno, eso no es muy difícil teniendo en cuenta como somos los tíos.

Pero el elemento, más que ningún otro, que hace que triunfen es que las feas siempre son más agradecidas, ¿o no? Y eso lo sabemos todos. Y como este sector está compuesto en un ochenta por ciento de chicas feas o poco agraciadas, las posibilidades de triunfar se disparan.

Sí, si tengo una hija fea, le diré que se haga popera,
que lleve camisetas con muchas rayas,
y se deje un flequillo que le tape la cara,
y con la corbata siempre dispuesta
a escucharse el último de Los Planetas.
(Como ponga música a esto me voy a forrar,jejeje)

Mambrú volvió de la guerra...

...y parece que fue a Vietnam.

Ayer me volví a encontrar con Mambrú, ese procánido entre los cánidos, ese atleta del ladrido y la brutalidad, ese medio mierda de perro, vamos. Pero le voy cogiendo cariño. Le estaba ladrando a una popera de postal y me han venido ciertas cosas a la mente que mejor explicar en un post aparte.

jueves, 26 de abril de 2007

Gafaplastas, o la falta de espíritu crítico

Lo prometido es deuda y hoy me voy a adentrar en ese nuevo subgénero humano conocido como gafaplastas.

Lo primero que siempre me ha llamado la atención de este colectivo es su total carencia de espíritu crítico. La mayoría de sus informaciones provienen de lo que han leido o escuchado en otras fuentes, consideradas por ellos como sus guías. Se mueven por la modernidad de estas fuentes, de forma que si uno de ellos encuentra, por ejemplo, una revista de música que nadie concoce, la fusila en cada uno de sus comentarios aunque los discos que recomienda no le gusten. Ay, pueden que sean broza absoluta, pero como la Music New Experience Modern Chachigüachi dice que lo último de David Summers es lomás, pues venga, uno a negar que hace pocos meses llamara de todo a los fans de Hombres G. Y que si David Sumers es dios y que si esto y que si lo otro. ¿Os suena?

Resulta del mismo modo muy curiosa la actitud que demuestran frente a sus anteriores biblias. Cuando ellos la empezaron a comprar, la revista X era desconocida y ellos se encontravan en la cúspide de la vanguardia. Pero el tiempo pasa y la revista gana popularidad ya que la música sobre la que versa gran parte del contenido es ahora la corriente princpal y no la alternativa. Entonces, nuestro amigos gafaplastas pasan un pequeño período de atontamiento al no tener un mapa de sus afirmaciones realmente cool. Pero se lanzan a la búsqueda de nueva información, más moderna, más cool y, sobre todo, desconocida para el99% de sus amigos y conocidos. Con ello recuperará su status de faro de la modernidad de su grupo. Esta situación se repetirá las veces que haga falta en la lucha por ser el tipo que más sabe de cosas supermodernas que a la mayoría nos parecen una mierda.

Tras repasar su método de adquisición de contenidos veamos ahora su actitud. Esta se resume en mirar por encima del hombro a todo mortal que ose cruzarse en su camino y que recibirá disquisiciones aburridísimas sobre el último artista de moda en los círculos más alternativos de Kuala Lumpur (que es un cnetro de vangurdia que no vean, oiga). También hay que señalar sus categóricas afirmaciones sobre cualquier cosa, y cuando digo cualquier cosa quiero decir CUALQUIER cosa. De hecho, me viene a la mente la única escena que merece la pena mantener en la cabeza de El infumable Will Haunting, o como sea. En la escena en cuestión, un universitario ya yanqui repipi se pone a exponer su opinión sobre un tema económico (creo) y el El Infumable (gran nombre para un villano, ahora que lo pienso) le hace ver que todo lo que ha dicho no son más que parrafos citados textualmente de diferentes manuales. Aunque el yanqui repipi sea rubio y super, o sea, pijo es un prototipo a nivel mental de gafaplasta. Ellos no conocen el término lectura comprensiva, ni saben que es criticar algo de forma constructiva. Simplemente actúan como esas madres dispuestas a zanjar cualquier discusión con un : por que lo digo yo, y punto.

Pero no desesperemos. En poco tiempo mudaran de chaqueta y se reconvertiran en otra subespecie humana todavía más cercana a los paramecios. Mientras riámonos de ellos (¿o era con ellos?, ¿se puede reir con ellos?) que cuando se hallan ido lamentaremos no haberlo hecho.

Actualización: encontré esta entrada que es muy ilustrativa.

martes, 24 de abril de 2007

Hay días en que es mejor no levantarse de la cama

Hoy es un día lleno de grandes noticias: descubren la kryptonita; muere Boris Destilerías Bálticas S.A. Yeltisn; Madonna se mete a directora; los camellos demuestran ser algo tontos y Ratzinger Z resucita el infierno. Lo dicho una ensalada de noticias que uno ya no sabe como tomarse, si para bien o para mal. Sólo un breve apunte, ¿es casualidad que el mismo día que se conoce la noticia de que Madonna va a dirigir una película, el Papa diga que el infierno existe y es eterno? Juzguen ustedes mismos. A mi lo de Yeltsin me ha dejado tan desolado que no tnego fuerzas ni para razonar.