domingo, 24 de mayo de 2020

Apátrida

Desde hace un tiempo, la derecha ha marcado un camino y unas directrices para ser español. Y todo aquello fuera de ese camino queda señalado como algo negativo o incluso contrario.

En ese lote de características que conforman el buen español ( y único válido) destacan símbolos como la bandera. Ese pedazo de tela de color rojo y amarillo es el que acoge a todos aquellos que vivimos en este país. O debería acoger. La derecha ha decretado que solo ellos pueden ondear ese símbolo de forma legítima y que todo aquel que la ondee pertenecerá a su credo político- económico. Ese movimiento, que lleva muchos años forjándose, pero que ha sido en los últimos años de repeticiones electorales y cuarentenas en los que parece haber dado sus últimos retoques, nos expulsa a muchos que nos sentimos españoles pero sin la vehemencia ultra. Españoles que agradecemos estar en un país que proporciona una sanidad de calidad y gratuita; una educación pública que resiste a los intentos de derrumbe que desde los gobiernos han iniciado y que tira de oficio y vocación para salir adelante; un bagaje histórico y cultural envidiable, con sus muchas realidades históricas, recogidas en sus agrupaciones autonómicas; un país formado por gente que está por encima del nivel mostrado por sus gobernantes.

Yo me siento español, de forma tranquila, pero igual que me siento gallego y vigués, y ahora un poco vasco: agradecido de tener la suerte de estar aquí, sabiendo que no lo puedo llamar orgullo porque el lugar de nacimiento no se elige.

Pero mi problema está en que no me dejan ser español de una manera diferente a la suya. Porque un grupo ha decidido que ser buen español es ser egoísta y solo pensar en las rentas altas; ser buen español es aprovecharse del trabajo de tus empleados esclavizados; ser buen español es querer tener un acceso a la sanidad o la educación solo para unos pocos; ser buen español es sembrar odio sobre el de fuera si viene en patera pero besarle los pies si su dinero está manchado de sangre. Para ellos, en definitiva, ser buen español es que la mayoría de españoles no lo puedan ser.

Y yo me quedo, como muchos, en una tierra de nadie, expulsados de un espacio simbólico pero no del físico. Vivimos en España, cumplimos con sus leyes y pagamos nuestros impuestos, pero no podemos ser españoles. Somos los neo-apátridas: náufragos en nuestro propio país, forasteros en tierra propia.

lunes, 27 de febrero de 2012

Ni os acerqueis

Lo de este año con los Oscar ha sido de traca. Si no fuera suficiente insultar al cine en general premiando a The artist como mejor película; defenestrar a todo los actores que sí tienen carisma con el premio al mejor actor a Jean Dujardin; ningunear a maestros como Scorsese cuando el premio al mejor director recae en manos de un enclenque mental como Michel Hazanavicius; o abochornar a escritores de verdad como un día lo fue Woddy Allen y no el clon de baratillo que le escribe ahora guiones horrorosos como el de esa Midnight in Paris que no es más que una práctica de final de curso de la Universidad de New York, ciudad de donde nunca tenía que haber salido; redondean la noche con un oscar al mejor guión adaptado al peor telefilm en años (truñaco del señor Payne, que si no fuera por nuestro amigo Clooney no salía ni en las reseñas del videoclub).

Así que: quien os quiera que os compre, porque en los últimos quince años estos premios son de traca. Desde que los Westein se obsesionaron con ganarlo como sea han conseguido lo mismo que Lance Amstrong con el Tour, que sea una mierda de carrera y cuyo final no interese a la gente.

Para terminar, si The Artist es la mejor película de este año; Urdagarín es el mejor yerno; Camps filántropo sin fronteras y los de la casa de Gran Hermano, futuro premios Nobel en Física y Literatura.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Un pequeño apunte

Vuelvo momentaneamente para dejar unos breves comentarios sobre las últimas tres películas que he visto:

Super 8
: excelente cine de aventuras vacio de emoción. Perfecto en su ejecución, aunque con un par de fallos que lastran la resolución del conjunto (la resolución de la trama del malo deja mucho que desear y hace que el final sea descafeinado). Nota: 6,5.

La piel que habito: he leído a posteriori críticas que declaran que la película de Almodóvar es una película compleja. No sé que película habrán visto. La que ví yo falla estrepitosamente en todo aunque la perplejidad del espectador ante tamaño despropósito hace que uno no se aburra en todo el metraje. Para más inri, creo que la actución de Banderas es de lo peor que he visto en una película de Almodóvar: un Banderas al que durante todo el metaje se le notan los esfuerzos por aparcar sus tics componiendo un personaje falso desde el minuto uno. Del personaje de Roberto Álamo no voy a decir nada por el momento por que tiene mucha tela. Nota: 4.

El árbol de la vida
: el mejor resumen es: las imágenes son bonitas. El señor Malick trata de subnormales a todo los espectadores al componer una reflexión sobre el hombre y la Naturaleza tan obvia que parece un ejercicio de primero de la ECAM o la ESCAC. Es redundante, es simplista, es largo y tediososo (ese final propio de un Frank Capra un tanto metafísico deja mucho que desear). Creo que, con mucho y a falta de ver El nuevo mundo (2005), es la peor película de Malick. La reflexión completa llegará, si todo va bien, en breve. Nota: Imagen- 9, Fondo: 2.

En breves, las críticas despellejando en mayor profundidad.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Un poco de cine, por favor

Si, estoy que lo tiro.

Volviendo a cosas más mundanas me gustaría comentar la edición que hoy termina del festival de Donosti. Me da a mí que en menos de 10 años no habrá ni festival ni gaita como siga intentanto competir con el resto de festivales grandes y todo por obra y gracia de un palmarés que peca de ombliguismo. Y es que es un mal que persigue a España en cualquier cosa que haga. Ya sea el festi de Donosti o los premios Principe de Asturias. Siempre queremos quedar bien con los nuestros y hacemos que el nivel descienda de forma alarmante.

Por si fuera poco, dos eventos de primer nivel como el mencionado festival y la Vuelta Ciclista a España pierden fuste por ser las últimas de sus respectivos circuitos. Vamos que cuando llegan aquí, el pescao ta to´vendio.

Por lo menos este año no les ha dado a los del Festival por darles el premio a alguna pelicula patria sobrevalorada y producida por alguno de los patrocinadores del festival.

Eso si, la Concha está monísima en esta época del año.

Yo para ser feliz quiero una nación

De vuelta para comentar ciertos aspectos de la semana que se avecina con esa huelga general que de seguir los servicios mínimos solicitados por el ministerio y demás estatutos nacionales sería una pausa para el cigarro.

Me hizo gracia en su día la fecha elegida puesto que a finales de Septiembre la huelga no hace tanto daño como a principios cancelando vuelos, trenes, cerrando gasolineras, con solo una taquilla de peaje. Se hubiera cre3ado un superatasco tal que ni lo chinos y sus congestiones de 90 kilometros en la M-30 pekinesa. Pero claro, cuando uno se pone a meditar quienes son los responsables de decidir las fechas así como las reclamaciones que se han de hacer al gobierno pues como que todo queda aclarado. En estos tiempos no debemos considerar a los grandes sindicatos como la herramienta que conseguirá mejoras para el trabajador puesto que hace ya yiempo que se han convertido en la voz de su amo, un gobierno que sigue meando encima nuestra y no solo dice que es lluvia sino que incluso intentat convernernos de que es Sunny Delight.

Una huelga general de un día lo único que hace es que la gente aproveche y se vaya al monte o a visitar algún sitio bonito. Será por ser gallego, pero para mi la huelga es ir a Portugal a dar una vuelta por el mercadillo. Y eso es por que la gente hace tiempo que ha aceptado que los politicastro y gentuza de medio pelo que gobiernan (desde alcalde a presidente europeos y mierdas varias) van a hacer lo que les salga de la punta del mismísimo cimbel aunque salgamos a la calle con el puño en alto y nuestras soflamas proletarias. Dejémonos de milongas: la única solución es sitiar sus urbanizaciones y llevarles toneladas de mierda a sus puertas para que puedan recibir todo lo que han sembrado.

Por mi parte, pienso pasar el día viendo películas de Charles Bronson y Chuck Norris para poder comprender de donde viene ese odio a todo aquel que quiera reivindicar sus derechos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Bien hallados

Retomo transitoriamente la actividad de este vuestro blog amigo para comentar el fenómeno más grande de los últimos años: el final de Lost. Avisados quedáis de spoilers y mierdas varias así como ciertos insultos gratuitos dirigidos a diferentes personas.

Lo primero es la valoración breve: el final no solo me gustó sino que me parece perfecto, salvo por un detalle: Kate debía morir de forma cruel, dolorosa y gratuita (se me ocurre la de morir empalada por una caña de bambú al girarse para ver a Jack cuando se despiden, por poner un ejemplo). Por lo demás me ha emocionado como solo las grandes obras pueden hacerlo: desde el corazón de los personajes, lo verdaderamente importante de esta serie. Y es aquí cuando abro la lista de insultos para aquellos que se hacen llamar fanes (y con feces) y que califican el final como un truñaco o algo peor. Me producen lástima pues han perdido seis años de sus vidas detrás de algo que nunca fue lo que ellos creían. Lost ha sido, fue y será una de las más grandes series sobre personajes de la historia. Sólo la fuerza de estos personajes hizo posible que siguiéramos aguantando la serie tras cada nueva pirueta (siendo suaves) de los guionistas.

Es Lost una de las obras más grandes obras acerca de la redención y de la vida (y por consiguiente de la muerte) que hemos podido disfrutar y al igual que otra gran serie que investigaba los mismos territorios, Six feet under, es un culebrón donde los personajes son la excusa real para no abandonar el barco. Como dejar de ver una serie que posee unos personajes con la fuerza de John Locke, Benjamin Linus o Desmond Hume.

Han sido seis temporadas donde hemos sincronizado nuestras emociones con las de estos personajes hasta el punto de sentir cierto fastidio, como ellos, cuando algunas preguntas no eran respondidas. Y esto ha sido así hasta que en el último episodio han (hemos) comprendido que las respuestas no importan sino el camino que lleva a conjurar la pregunta.

También quiero dejar aquí constancia de que la serie no me parece la historia de una isla, ni de un grupo de supervivientes de una catástrofe aérea. Lost es la historia de un ataúd vacío que será ocupado por un hijo en busca de la redención de su padre (tema presente ya en Star Trek de J.J. Abrams).

Así que a todos los que se han sentido defraudados. lo siento por vosotros, por estar tan muertos en vuestro interior.

Y a los responsables de todo esto, solamente darles las gracias. Es lo mínimo que puedes hacer para con alguien que te ha dado la oportunidad de llenar tu vida con algo tan grande.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Autopormoción

Si lo hace la Ana Rosa o la Susana Griso yo también puedo hacerlo. Os dejo aquí el trailer de la serie que estuvimos grabando durante este año. Esperamos subir los capítulos en breve para que los disfrutéis, pero no queremos eclipsar la última temporada de Perdidos, por lo que esperaremos un poquito todavía.




Fluya la bílis, dijo mi vesícula

Cómo quiera que aún tengo algo de bilis, en parte por las copas de ayer, quiero volcarlas aquí antes de que caigan en retrete roto. Ayer fuimos de cenilla navideña y acabamos en una discusión acerca de ciertos artistas sobrevalorados. Aquello me ha dejado un cierto regusto en el paladar que quiero verter sobre este, vuestro blog amigo.

-Va un post largo, aviso-

LA LISTA DE LO MÁS SOBREVALORADO DE LOS ÚLTIMOS AÑOS (en el mundo del cinema):

Primero comenzaré por una serie de directores que me parecen una tomadura de pelo. Algunos se ocultan bajo un discurso pretenciosamente despreocupado (Gus Van Sant), otros creyéndose portadores de una tradición que nunca fue suya (Ridley Scott), algunos aceptando etiquetas que les quedan muy grandes (Jude Apatow), otros se creen artistitas de tal nivel que todos somos basura (Jaime Rosales) y otros por impostores (Alejandro Amenábar).

Alguno más hay por ahí suelto pero creo que con estos vamos servidos por ahora. Empezos a verter mierda sobre ellos por mero placer y divertimento de la masa:

-Gus Van Sant: su discurso superestilizado no me va. La fotografía de sus últimas películas desde Elephant será muy buena pero sus historias son tan simples como la de tan vilipendiada Avatar y nadie dice nada. Aparte de su fijación con que todo el mundo es marica. Lo siento pero lo bonito de todo esto es que hay diversidad en cuanto a filiaciones sexuales. Sólo salvo sus primeras películas -Mi Idaho privado, Drugstore Cowboy- por demostrar una mayor maestría (hay que joderse) de los recursos cinematográfícos. Luego le salió bien la cosa de Elephant con la palma de oro en Cannes y se tiró a descansar, haciendo siempre la misma película estilísticamente. He de reconocer que no he visto Harvey Milk en donde las cosas cambian, pero el resto de truñacos no le van a salvar el culo.

-Ridley Scott: a pesar de haber realizado dos obras maestras (y el quiera discutir esto ya sabe donde encontrarme) como Alien y Blade Runner; adem´sa de una película interesante como Legend, el señor Scott ha vivido de rentas desde entonces. Sí, no me gusta Thelma & Lousie, película por la que pasan los años como por encima de Geena Davis. Desde entonces ha ganado un Oscar a mejor película con , hay que joderse, Gladiator, una tv-movie de las que gusta Defeca 3 para rellenar sus noches de fin de semana. Ha perpetrado atentados morales como La teniente O´Neil o El reino de los cielos. Ridley, amigo, déjalo. Ahora pretende hacer una precuela de Alien. Yo voy afilando las estacas que le pienso introducir por el glande.

-Jude Apatow: lo de este tío no lo entiendo. La comedia siempre ha sido un género muy perro. Lo que hoy hace gracia, mañana es chusco y soez. Y Apatow es el canidato número uno a caer bajo esta fuerza incontrolable que es el tiempo. Los críticos se postran a sus pies como slavador y renovador de la comedia. Nunca me hizo gracia y sus actores fetiche no me parecen nada del otro mundo. Menos mal que la comedia está a salvo gracias a Ben Stiller, que si no...

-Jaime Rosales: o el tipo raro que siempre posa con una actitud que dice: sí, soy artista, creador de concepto audiovisuales. El señor Rosales es una de esas personas que entran en la categoría de "celebritis chanantes" reales. Él es su mejor caicatura con ese cine concebido como pieza de museo donde la forma lo es todo y ni siquiera es una forma estimulante. Los críticos lo adorarán, pero los críticos son escoria, son el detritus de una sociedad cuyos valores han sido salvajemente violados por el capital y el snobismo, es decir, por el arte contemporáneo. Y Rosales, como una especie de Van Sant de chichinabo, es uno de sus exponenetes. Espero que se apruebe la nueva ley de cine para que nunca pille una subvención que le permita levantar otra película.

-Alejandro Amenábar: de este apropiador de lo ajeno, aprendiz de todos y mal estudiante pero hábil copista de éxamenes de reválida poco quiero decir por que todos tenemos una vida y el tipo este dá para mcho. Después de sus dos mejores películas (Tesis y Abre los ojos) nos empieza a entregar plagios mierdentos (Los otros sobre la película Suspense); un drama de sobremesa de fin de semana con trucos más que vistos (Mar adentro) y la última superproducción (Ágora)q ue no pienso ver a no ser que me la pasen pues ni siquiera pienso gastar ancho de banda en ella. Y un apunte más para cerrar, José Luis Cuerda no le produjo Tesis asi por que sí; el papá de Amenábar es una persona con pasta y amigos que ayudaron al niño a tirar para adelante.

Acabados los directores (aunque aún habría alguno más) pasemos a una serie y una película que cristalizan mis mayores acceso de vómito: Mad men y El Luchador.

La primera me parece el mejor producto a nivel visual que ha realizado televisión alguna jamás. Ni Brothers in Arms ni su puta madre en cueros. Pero está tan vacía, es tan snob decir que te gusta esa serie que me provoca arcadas. Y eso que me interesa lo que cuenta, los personajes, la época el empaque visual, pero le falta lo que hace que ames una serie (como se demuestra con ese fenómeno que es True Blood) que es el ALMA. Mad men es como una modelo sueca: perfecta, de largas piernas, de rubísmo pelo, de cuerpo esculpido por dioses, pero más insípida que chupar el pomo de una puerta. Y por desgracia para ella, existen demasías series que nos han enseñado que no hay que ser una perfección estética para ser la mejor, que buscamos algo más. Llámale encanto, sex-apeal, charme o lo que sea, Mad men carece de ella. Sólo he visto la primera temporada, pero ya la elogiaban entonces así que hago mi citca extensiva a todas las temporadas.

Y ahora vamos con el amigo Darren Aronofsky cuya mejor jugada ha sido amancebarse con ese pedazo de mujer que es Rachel Weisz. La película de El Luchador me parece un corto demasiado largo. Una historia mínima que se estira, siendo las peleas lo único interesante. Las peleas y Marisa Tomei que demuestra que está todavía muy buena a sus 45 años. Por lo demás una variante del recurso Van Sant: seguir al personaje durante minutos hasta que tengamos metraje suficiente para que sea considerada un largometraje. Y Mickey Rourke no lo hace bien, ni mal, es simplemente él mismo. Se ganó la vida como luchador de segunda vida desde su descenso a los infiernos tras su reinado en los ochenta, con lo cual su actuación no tiene nigún mérito.

Voy hacer una mención especial del jurado a la saga de El señor de los anillos, películillas torpes y carentes del genio narrativo que tanto se pregonaba en su momento. Cada año que pasa las van colocando en el lugar que les corresponde: el fondo de un río pantanoso en un cofre cubierto de cemento. No midamos la calidad de un largometraje por las dificultades que conllevaron su realización sino únicamente por el resultado.

Y para acabar voy a remitirme a un concepto del que ya os he hablado, las películas independientes (en especial de Fox Silverlight) y el otro es un concepto nuevo: los festivales de cine y los premios en general.

Los festivales de cine son ese sitio donde un grupo de personas programa las películas que les gustan y que muchos nos preguntamos como puede haber gente que inverta en eso. Además se dan premios sin ton ni son atendiendo más a razones geográficas (localismos pueblerinos) que a cuestiones cinematográficas. Salvo la Palma de Oro en Cannes, que en los últimos años ha mantenido un nivel muy alto; la mayoría de los premios se entregan al director protegido del festival de turno. Peor son los premios de las Academias sean los Goyas o los Oscar que son fruto de los millones invertidos por las productoras. Remitiéndome a la "fantástica" saga referida anteriormente, cada uno de los 11 premios recibidos por su última entrega les salieron a sus productoras (con New Line Cienma a la cabeza) le salieron en unos 8 millones de euros en regalos, publicidad intensiva y ciertos métodos de persuasión. No olvidemos que los hermanos Westein también participaron de la financiación.

Y con esto concluyo este vertido de materia fecal-corporal. Sé que no he profundizado en muchos aspectos de cada ser que pulula por este post, pero os jodeis. Si quereis más, os montais un blog y lo escribis vosotros.

Sin más, se despide vuestro más humilde recitador de verdades desde este, vuestro blog amigo.

Post Data (30-12-2009 16:47): Una reflexión para el año que viene: un travelo vestido de popera, ¿es un emo? ¿o un visual key? ¿o la reina Sofía?

domingo, 27 de diciembre de 2009

Las surfistas feminazis no saben nadar

Aquí llegó dispuesto a dejar el 2009 de la misma forma que lo empecé: dejando claro que la gente no tiene ni puta idea de nada, y punto. Los dos temas que quiero abordan son dispares pero tienen un punto de unión más evidente de lo que parece: por un lado, la nueva película de James Cameron, Avatar; por otro, mi hartazgo a nivel personal de las feminazis y todo el entramado político que las apoya. Ya vereis que piruetas doy para pasar elegántemente de un punto a otro.

-Punto 1:

Lo primero, Avatar es otra (si digo otra) obra maestra en la carrera de este cabrón con pintas que es James Cameron. Un director que todos los que trabajan a sus órdenes describen como despótico y muy cabrón pero que rueda la acción como nadie lo ha hecho. Ya sé que el argumento de la película es trivial y simple, como lo son el de todas sus películas. The Terminator no es que sea Shakespeare precisamente; ni Aliens, el regreso; ni The Abyss. Por que eso no le va al bueno de James. A él le importan una mierda los argumento complicados. Sus películas son de buenos y de malos. Desde el minuto uno sabemos que el chico se queda con la chica después de salvarla de alguna criatura o ser raro. Cierto que en Titanic no pase eso, pero en Titanic la protagonista es ella, y el tito James, en un detalle de coherencia interna, la castiga por enamorarse el bobolapicha del DiCaprio. Si hubiera tenido a Michael Biehn, la cosa hubiera sido muy diferente.

James, Jimmy para los amigos siempre ofrece lo mejor de lo mejor en cuanto acción. Incluso una película como Mentira arriesgadas, marginada y vilipendiada por críticos de medio pelo que jamás se podrían acercar a su genio ni aunque John Ford los sodomizara al son de las palmas que marcara Hitchcock, es una jodida obra maestra de ese género que parecía muerto que era la película de ACCIÓN. Por que hacía años que no veíamos una película de ACCIÓN como las de los ochenta, en donde el argumento era una escusa para pegarnos el culo al asiento y dejarnos 164 minutos (si, 2 horas y 45 minutos) embobados con una película que algunos, necios e ignorantes, se atreven (hay que joderse) a calificar de simple y bobalicona. En momentos como este me gustaría que la pena de muerta fuera restaurada.

El bueno de James, Jimmy, Jim se gusta desgranado una historia que no por simple debe ser contada con un ritmo suave. Esto no es una mierdipeli del puto Michael Awesome Bay. Esto es cine de ACCIÓN. La acción no es mover la cámara como si un jodido enfermo terminal de parkinson la llevara; no es música cañera y cámaras lentas supermegahipermolonas. El cine de ACCIÓN exige una claridad en su concepción, planteamiento y desarrollo que sólo está al alcance de muy pocos en la actualidad (ahora mismo sólo JJ Abrams con Mission: Impossible III y Star Trek, y el bueno de James Cameron). Si hay que tardar una hora en poner las cosas en marcha, se tarda una hora y punto. Además, no tarda una hora. Desde el momento en que el protagonista se introduce en su Avatar comienza el segundo acto de la película, lo cual desmonta esa teoría que la película tarda en desarrollarse. El desarrollo de la historia debe ser pausado por que no paramos en ningún momento de recibir escenas de ACCIÓN: la primera persecución; la persecución nocturna; la iniciación,... Todo está dispuesto para el ENTRETENIMIENTO, palabra que los putos magnates de Jolibú han olvidado, a pesar de ser lo más importante: por que las películas pueden hacerte pensar más o menos, pero siempre te tienen que entretener, aunque sea haciéndote reflexionar.

La revolución que pregonaba Cameron no fue entendida por gran parte del público. El tito Cameron nos demuestra que el 3D no va a modificar la forma de rodar una secuencia, sólo va a aportar una serie de elementos, que bien aprovechados, pueden ser la rehostia. Pero la película sigue funcionando en 2D como me han comentado algunos amigos. El tercer acto, con la batalla en el cielo y el la superficie del planeta demuestra como contar una batalla en dos escenarios, con múltiples puntos de atención y sin que en ningún momento nos perdamos. Todo está perfectamente hilvanado, con precisión suiza.

Otro factor a destacar es el puramente tecnológico. Los gráficos por ordenador son jodidamente impresionantes, siendo un 90% de la película pura imagen sintética. Lo que más me asombró es el sistema de captura de movimiento y expresiones que convierte a estos bichos azules en actores de pleno derecho. Los actores principales están todos perfectos en unos roles muy difíciles por tan estereotípicos como son. Tanto Sam Worthington como Zoë Saldana están perfectos en unos papeles muy difíciles por transcurrir gran parte bajo el maquillaje digital.

Y, ahora viene la pirueta, vamos a hablar de como cuida James Cameron a sus personajes femeninos, dándoles siempre la parte más importante e interesante de la película. Demuestra el bueno de Jim, Jimbo, que para el tanto el hombre como la mujer son iguales en lo esencial: seres que sufren, que aman, que luchan, que desean, que viven. Hay que notar que sus personajes femeninos son siempre fuertes, mujeres que llamamos de armas tomar o, lo que es lo mismo, mujeres sin prejuicios. Las mujeres de Cameron son reconocibles como mujeres en todo momento sin caer en el estereoptipo cutre machista. En ningún momento son hombres con tetas y vagina como las feminazis que últimamente surgen desde todos los rincones. (¿Habéis visto como hilo?) Esto nos lleva al

- Punto 2:

Las feminazis, seres con apariencia externa de mujer pero con cerebro de falangista transexual. Gente que no entiende que el problema de que un hombre le dé una paliza a su esposa no se va a arreglar por que a otra mujer se la llame Juiza o Lideresa. El problema de este grupúsculo de imbéciles es que no quieren ayudar realmente a la mujer. Si así lo quisiera, lo primero que reivindicarían es una igualdad de sueldos ante el mismo trabajo, o que ante una agresión la pena sea la misma si el agresor en un hombre o una mujer. La razón de esta última propuesta es muy simple: si aceptamos la diferencia entre el castigo recibido por una agresión de un hombre a una mujer y el de una mujer contra un hombre, estamos aceptando la debilidad de la mujer frente al hombre tanto física (que es menos discutible) como psicológica (donde no hay diferencia que discutir). La mujer ha de ser tratada igual que el hombre en todos los supuestos y casos salvo en el tema de la maternidad por un motivo obvio: las que dan a luz son las mujeres. En el resto ha de primar la igualdad. Y lo mismo en cuanto a la tutela de los hijos en divorcios y separaciones.

Pero las feminazis nunca entenderán esto. Por que ellas no luchan por los derechos de la mujer; ellas hacen méritos para que la mujer se convierta en los judíos del siglo XXI: pasar de ser considerada víctima de forma unánime, a que la gente diga algo habrán hecho. Las feminazis también tienen sus contradicciones como caer bajo el embrujo de la propaganda y la publicidad llevando conjuntos y estilos a la moda, convirtiéndose en una marioneta más de un sistema que lleva décadas tratando a la mujer como una simple tarjeta de crédito con patas.

Y con esto despedimos el año 2009. Espero que los reyes magos me traigan el cargamento de bilis que les he pedido para poder compartirlo en este, vuestro blog amigo.



Fuente de la imagen: Runtime comics.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

No estaba muerto, que estaba de parranda

Aupa a todo el mundo. Sigo sin internééééééé; pero voy a revertir la situación en breve. Mientras tanto, he ido acumulando bilis y excrecencias varias para vertirlas en este vuestro blog amigo cuando tenga una conexión como dios manda.

Nos vemos en breves, sed buenos.

Posdatas varias a modo de comentario: lo de Saw VI es para hacerselo mirar; la última de Tarantino es acojonate; la humanidad sigue mereciendo que practiquen el medievo con su culo y no por mucho madrugar te la soban con la mano.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Al final si que se va a acabar el mundo

Si se aprueba la nueva Ley del Cine (actualización: un post donde la desmenuzan un poco más: la ley del cabreo), por fin podré poner en marcha mi personal plan de ataque y derribo del cine español. Ahora resulta que lo que importa no es concebir un buen proyecto, original y bien trabajado, sino tener un buen par de ovarios (también vale tener una deficiencia mental de origen cromosómico, por que de deficientes a secas el cine está lleno) o algún rasgo que te separe de ser varón, blanco en posesión de sus facultades mentales. Por que lo que importa es que las mujeres dirijan más películas sin importar si esas películas van a tener un mínimo de calidad o de interés para el público.

Aquí voy a abrir un paréntesis para hablar de películas como Mentiras y gordas o Fuga de cerebros. Si atraen al público, yo estaré encantado por que demostrará que hay gente capaz de hacer películas que superen los prejuicios de nuestro cine y levantan películas que conectan con el adolescente medio igual que los blockbusters yanquis. Lo que no acepto es cuando se hacen películas supuestamente molonas y chachis (nótese la elección de los adjetivos) que en la puta vida van a atraer a la chavalería a no ser que se vuelva a poner de moda el jaco (que a tenido un ligero repunte) y el pegamento como drogas sociales. Cierro el paréntesis.

Lo que más miedo me da, volviendo al tema de la Ley y la discriminación positiva (¿no habíamos quedado que la discriminación es un adjetivo descalificativo?), es que en futuro nos invada una ola de cine perpetrada por ordas de clones de Isabel Coixet (lagarto, lagarto; nunca pronuncies su nombre tres veces delante de un espejo, quedáis avisados). Una saga de Mapa de los sonidos de... el Soho, Manhattan, Helsinki, París, Teruel y todos los sitios cool y con glamour que se os ocurran. Pensad que la peliculucha de la Coixet no es más que un burdo intento de explotar esa (en mi opinión) hipermegasobrevalorada postal lánguida que es Lost in Translation. Las mismas gamas crómáticas (¿en Japón existe algún color que no sea fluorescente o neón?), los mismos planos- postal super-íntimos-que-te-cagas (¿acaso un peli sobre Japón tiene que ser leeenta?), las mismas poses de los actores con cara de: no tenía que haberme comido aquel bol de pescado crudo por muy modelno que parezca.

Una ley del cine tiene que abogar por una discriminación positiva en cuanto a la calidad de los proyectos, es decir, que sólo aquellos que no huelan a truñazo desde lejos (¿alguien a dicho Rosales?) sean subencionados. Lo de los dos millones de euros y los 60.000 espectadores exigidos para recibir la pasta me parecen medio bien. Sólo medio por que podían haber rebajado el importe mínimo de una película a un millón y medio de euros (que parece poco pero son ochenta quilos de las añoradas pesetas). Lo de los espectadores me parece bien por que:

las productoras compran el mínimo de entradas necesarias para recibir la subvención (práctica habitual hasta en taquillazos). Si el mínimo sube, las productoras tendrán que rascar su bolsillo un poco más (lo siento pero ya somos mucho a vivir del Estado y hay que eliminar enemigos), el Estado recaudará más del cine y, esperemos, podrá reinventir ese dinero en aumentar las ayudas de los años siguientes. También conseguirá que las pleículas españolas aprezcan en las listas de taquilla (copadas actualmetne por pelis de fuera) con lo que les dará mayor notoriedad. Y por último una razón demasiado personal: por que la Ministra de Cultura tiene una cara que está pidiendo a gritos un bukake con todos los parlamentarios. Lo sé, parece que no tiene nada que ver, pero con decisiones como esta Ley del Cine se va acercando al sexo extremo, por lo pronto a ser soterrada bajo una tonelada de excrementos de todos los trabajadores del cine y de todos los internautas. Aunque la coprofagia parezca asquerosa, lo veo como un buen comienzo cara ese bukake (como se le llena la boca a uno cuando pronuncia la palabra bukake).

Aldeas globales

Esta semana se ha celebrado el Festival de cine de San Sebastián, el último gran festival de la temporada tras Berlín Venecia y Cannes. Aprovechando que por primera vez tenía un septiembre más o menos placentero (no había exámenes pero si algún rodaje) algunos compañeros del curso de cine nos acercamos para ver de que iba todo aquello.

Era la primera vez que me visitaba esa ciudad cuya belleza han cantado innumerables poetas y algún empalagoso juntaletras más. Decidimos ir en autobús por ser la opción más accesible por horario y precio. Y lo que me encontré allí fue una maqueta gigante de playmobil, de aquella serie de arquitectura post victoriana a la que pertenecía la casa de muñecas. Una ciudad demasiado de postal, de figurín, que transmitía las mismas sensaciones que un desfile de alta costura: mucha virguería técnica pero carente de un pulso vital que se adivina en gran parte de los pueblos de Euskadi. Todo me parecía demasiado estirado, consciente de se una ciudad escaparate (supongo por la influencia gabacha). Que no digo que sea fea, ojo, pero prefiero el pulso vital de Bilbao ante la indolencia donostiarra.

Para los gallegos es fácil identificar estas sensaciones por que es lo mismo que se siente si uno visita Vigo y La Coruña. Una es un núcleo industria construido en una imposible suerte de cuestas que hace pensar en ese sentimiento, tan vasco, por otro lado, de : aquí monto una ciudad por mis cojones y a ver quién se atreve a decirme que no hay huevos. La otra es conocida como el balcón del Atlántico, un sitio para mirar pero también para ser visto con mayor notoriedad. Todo expuesto para ser disfrutado en una primera lectura que con el tiempo se torna en el desengaño de descubrir el truco del mago- arquitecto.

Como le pasa a La Coruña, Donosti también sufre del mal de la pasarela, de haber sido concebida para ser admirada por el visitante pero no por el habitante. Aunque, y aquí llego por fin al meollo de lo que quería exponer, tenga una estación de autobuses tercermundista. Un pedazo de asfalto con una pequeña cubierta bajo la cual no me gustaría estar un día de invierno. Apenas cuenta con seis andenes sin numerar por lo que los autobuses las van ocupando según llegan, teniendo que estar atento si no te quieres quedar en tierra (como le paso a un servidor anonadado ante la broma de estación que era aquello). Las taquillas de las diferentes compañías que tiene parada allí se encuentran repartidas en un edificio cercano alrededor del cual puedes dar un par de vueltas antes de encontrar las oficinas que te interesan. Y lo peor es que esta ciudad organiza un festival de cine con visos de internacional, es decir que no sólo se programan y proyectan películas de diferentes nacionalidades sino que aspiran a atraer a turistas y curiosos venidos de fuera, en especial de Francia que está a tiro de lapo. Me pareció tan aldeano ese concepto (si habéis pasado por Xinzo de Limia o Verín, sus estaciones está mejor preparadas que la de Donosti), que me pregunté como nadie había echo nada antes.

Aunque hay que reconocerles algo a los donostiarras: son conscientes de que por su ciudad pasa un río y que, a pesar de que desemboque en el mar y sufra mareas, no es una ría, que es como los bilbaínos se refieren a su río Nervión.

sábado, 15 de agosto de 2009

La Garbo ríe

Siendo el verano una época para estar relajados, disfrutando del sol, del tiempo libre (aún sin tener vacaciones) y pasar ratos agradables con los amigos, creo que es hora de reinvindicar la risa y lo difícil que es crearla, sobre todo dentro de los medios artísticos.

Escribe hoy Javier Marías un espléndida columna en El País donde ensalza lo duro que ha sido para los grandes cineastas dedicarse al género cómico. Grandes genios, tanto detrás como delante de la cámara, vieron ninguneados sus nombres de los palmarés de los más importantes premios por dedicarse a eso "tan fácil" que es la comedia.

Mientras que el drama es un género eterno, dado que las preocupaciones y los motivos de aflicción de los hombres han sido siempre los mismos (la esencia del hombre, la supervivencia, las decisiones tomadas,...); no hay, en cuanto a la comedia, estándares que ayuden a crear una sonrisa (ya no digo una carcajada) en un contexto global. Mientras que un indígena del Amazonas puede simpatizar fácilmente con Meryl Strep en La decisión de Sophie, es más difícil que pueda establecer una relación similar con el Cary Grant de La fiera de mi niña o "ese gran, grandísimo actor polaco, Joseph Tura" del Ser o no ser de Lubitsch. Por ello cuando una comedia aguanta cincuenta, setenta o incluso cien años debemos creer que hemos sido unos imbéciles al pensar que aquellas risas que brotaban de nuestras gargantas cesarían en unos días. Pero no es así, seguimos siendo cómplices de ese pequeño vagabundo que juega con unos panecillos, con el hombre de rostro impertérrito, con esa especie de muelle humano, con el sofitiscado antropólogo, con el músico travestido, la joven sureña que desayuna frente a una joyería,...

Menos mal que existe un grupo de personas que saben que la comedia nos hace mejores. Si un día apareciera una raza extraterrestre dispuesta a aniquilarnos yo no les convencería de lo contrario empleando armas, sino mostrándoles alguna vieja comedia de Chaplin o Keaton. Porque si hasta un robot encargado de empacar basura puede sentir gracias a la comedia (musical, en este caso), ¿de qué no seremos capaces nosotros?

Apunte uno: Pixar será la primera productora que consiga dos hitos en el mundo del cine: ganar un Oscar a mejor película con un largo de animación y que este sea una comedia. En Up vuelven a demostrar que el cielo es el límite. Como decía Buzz Lightyear: "Hasta el infinito y más allá."

Apunte dos: si no lo entienden díselo con música, Cantando bajo la lluvia.

viernes, 31 de julio de 2009

Zorra Plateada

Para que conste en acta: Juno (Jason Reitman, 2007) no es más que la versión edulcorada y buenrollista de una película de sobremesa de Antena 3. Y si su guión fue el mejor de 2007 yo soy Cristo y todos sus Apóstoles.

La distribuidora y, a ratos, productora Fox Silverlight nos ha regalado los dos truños más sobrevalorados de los últimos años: Juno y Slumdog-ya podían haberlo apaleado de verdad- Millionaire. Peliculillas de guión deficiente que nos pretenden vender como lo alternativo, lo diferente, lo transgresor pero que se encuentran instaladas en el centro de lo políticamente correcto. En los tres últimos años han ganado el guión original o el adaptado: Pequeña Miss Sunshine (la única que se salva por ser un verdadero guión) en 2007; Juno, en 2008; y Slumdog Millionaire este año (el guión adaptado).

Como digo arriba, sólo salvo a Pequeña Miss Sunshine por estructurar el guión y desarrollarlo como dios manda (que no implica con hacerlo o no de forma canónica). Juno me ha parecido un guión sin terminar de práctica de final de curso: habría que mejorar la relación de Juno con su no-eres-mi-novio-pero-al-final-resultas-ser-el-hombre-de-mi-vida;desarrollar mejor la relación con su padre; el triángulo que establece con la pareja que va adoptar a su bebé esta demasiado cojo (no entiendo por qué ese odio a la mujer si es la que demuestra querer de verdad al crío desde el principio). En fin una película muy facilona y poco trabajada. Además aún estoy esperando por la transformación de un personaje al que no se le ponen obstáculos en casi ningún momento. Y aunque alguno pueda abducir que no todas las películas deben tener una transformación del protagonista, el conflicto si que es la esencia del cine (de ahí que defienda la excelencia del guión de Pequeña Mis Sunshine); en cuanto a Slumdog Millionaire sólo decir que tendrían que haberla dejado sin distribución como iba a suceder puesto que sólo es una buena película a nivel de montaje (que es de lo mejorcito de los últimos años dentro del cine-pop-buenrollista-independiente) pero el guión es bastante tramposo y benévolo con la vida de este raterillo de Bombay que las pasa putas mientras aprende cosas intrascendentes. Todo muy bonito para volver a decirnos que nuestro destino está escrito y bla bla bla, MIERDA.

No me extraña que el cine esté en declive si estas son """la película del año"""". Y aún por encima Coppola nos sale con Tetro... A este paso el episodio I de Star Wars (La amenaza Fantasma) va a convertirse en obra de culto como versión profética de lo que se nos echaba encima. Y toda la culpa la tiene la Fox, que por mucho que produzca Los Simpsons y Padre de Familia nunca olvidaremos que nos querían dejar sin Futurama. Eso nunca jodidos bastardos.

Actualización 1 de agosto, 11:35: Se me olvidaba comentar que Ellen Page tiene durante toda la película cara de quere recibir lo que viene a ser un facial y pasearse con toda la lechada por su wonderful town.

jueves, 2 de julio de 2009

Even better than the real life

Via Blogdecine llega el primer cartel de "Avatar", la película de James Cameron que según todos va a ser la rehostia y que sólo espero que no se quede en el hype de la temporada. Pero yo no me quiero centrar en el cartel, es más, me la suda, pero si quiero centrarme en la post data que añaden al final del post y que vuelve a un punto que ha salido a relucir en todas las noticia acerca de la película: "PD: Cameron mostró 24 minutos de la película en la pasada Cinema Expo de Amsterdam, donde parece que dejó a todos alucionados. La frase que más se repite es que no puedes saber qué es real y qué no." Si lo mejor de la película es que no se puede distinguir lo que es real de lo que ha sido generado por ordenador tenemos un grave problema: Cameron llega 16 años tarde (en Jurassic Park también nos sucedía eso) y la película puede resultar un truño.

En el curso que estoy haciendo en Bilbao, uno de los profesores emplea a menudo montajes de algunas películas para mostrarnos ciertos elementos o recursos ya sea de guión, de encuadre, de luz,... Esos montajes me dejan en la mayoría de ocasiones con ganas de ver la película entera aunque sea de películas que personalmente nunca me han gustado (por ejemplo "El último Emperador" o "Érase una vez en América"). Si uno vez 24 minutos de la primera película de James Cameron en 12 años y dice que lo que más destaca es que no puedes diferenciar la imagen real de la generada por ordenador, mal vamos. Si nos pusieran un montaje de 24 minutos de Terminator probablemente querríamos saber que le va a pasar a Linda Hamilton en su lucha con el cyborg; en el caso de Aliens, querríamos saber que ha pasado en esa colonia y como van a acabar con la horda de aliens; hasta en Titanic querríamos saber como fue la historia entre Kate Winslet y Leonardo DiCaprio. No voy a comentar nada de Mentiras Arriesgadas por que sería motivo suficiente de lapidación inmediata sino fuera por que es el único desliz de Camero (Piraña 2 no cuenta por queRoger Corman es el que mandaba).

Esto indica a las claras que nos puede ofrecer el 3D en un futuro cercano: preciosismo audiovisual que te dejará hipnotizado y para cuadno quieras darte cuenta de que estas viendo una historia puesta en imagenes, la película se acabará.

En vez de tanta ley del cine y tanta hostia debería de establecer un cupo de efectos digitales por película que mantuviera alejados a tantos directorcillos que lo único que les preocupa es poder meter cientos de explosiones, bichos y zarandajas varias en postproducción. Y ese es un problema grande por que significa que no han comprendido lo que es realizar una película, menospreciando en parte el trabajo que se ha de realizar en preproducción y en el rodaje mismo. Todo empezando con guiones de risa que lo único que ofrecen es la oportunidad de avasallar al espectador con sus trucos vacíos.

Y si he pensado hoy en todo esto no es sólo por la notica de Avatar sino por que he visto (mis ojos todavía están sangrando) el trailer de 2012 de Roland Emmerich. Puro esperpento, espantajería y mamarrachez. Pero pienso verla (descargada, of course) por que ha conseguido provocar una mezcla de nausea-fascinación realmente extraña.

Aquí os dejo un enlace al blog de Magonia donde explican brevemente porque esto es una mamarrachez fuera ya del ámbito cinematográfico.

martes, 2 de junio de 2009

La viga en el ojo ajeno

En el curso de Dirección de Fotografía que estoy realizando vino Koldo Serra para hablarnos del salto del cortometraje al largo. Dentro de la escuela hay cursos de dirección, guión y montaje. Digo esto para ir estableciendo ciertos puntos que ayudarán a entender lo que voy a comentar a continuación.

Antes del coloquio vimos su cortometraje "El tren de la bruja" y su película "The Backwoods" o "Bosque de sombras". El corto si que lo había visto y disfrutado pero no así la película. Cuando llegué a casa por la noche busque críticas sobre la película para conocer lo que habían dicho en su momento los diferentes medios. Y me ha sorprendido negativamente. La mayoría de ellos la atacan por tener una estética y ciertas situaciones extraídas de películas como "Perros de paja"(Straw Dogs, 1971, Sam Peckinpah) o "Defensa" (Delivernace,1972, John Boorman). Pero nadie va más allá en esta comparación que el propio Koldo Serra admitió que estaba presente desde el primer momento. Y no sólo en la ambientación o en ciertos detalles de la historia sino que se emplearon unos objetivos Panavisión determinados que le daban a la película un aire setentero que estaba ya en los primeros bocetos del guión y del story (que pudimos ver y donde estaban marcados hasta los desenfoques y los zooms setenteros). Lo que más me reventó es que un tipo como Tarantino fusile plano a plano una secuencia (la de la lucha de Kill Bill Vol. 1- la referencia la exponen en un reportaje sobre cine japonés de artes marciales que hizo canal + hace unos años y que ahora no encuentro por ningún lado pero no desistiré en mi empeño) y todo el mundo aplauda con las orejas y sin embargo un chaval español hace una película con un cuidado formal exquisito y lo ponemos a caer de un burro.

Otro asunto es el tema del ritmo. A mi me parece muy bien conseguido por que parece que todo avanza de la forma que lo tiene que hacer, si fuera más rápido o más lento la película no funcionaría como lo hace. Otra cosa es que el 98% de los que han visto la película lo hayan hecho en su versión doblada y la cosa se caiga por todos los lados por que una de las claves de la película es que unos personajes sólo hablan inglés y otros castellano, habiendo dos personajes que se manejan en los dos idiomas. Esto establece unas relaciones determinadas y fundamentales en la historia.

Otro punto sobre el que he leído críticas es el de la sexualidad. Una película española en la que aparecen Aitana Sánchez-Gijón y Virgine Ledoyen y no se ve una teta, pero la gente habla de sexo y lo critica. La única vez en que las actrices se desnudan las vemos desde a tomar por culo y no se distingue nada. Será que algunos critican los tópicos del cine español por que ven cosas donde no las hay.

Creo que la película esta magníficamente rodada. Con un cuidado extremo en cada plano, tanto a nivel compositivo como a nivel interpretativo. De hecho, la única que me canta un poco es Aitana que la noto algo forzada, pero puede ser por que hay escenas en la que tiene que saltar del inglés al castellano siendo una dificultad extra para cualquier actor pues cada idioma exige unas cualidades fonéticas e incluso gestuales diferentes (no podemos poner a un chino a hablar chino e italiano y que luego los gestos sean los mismos o la entonación, por ejemplo).

A la película no se le pueden hacer más reproches que los de ser una opera prima donde se notan algunos fallos que uno no descubre hasta que no rueda por primera vez.

En cuanto al coloquio posterior fue bastante interesante conocer ciertos entresijos de la producción en este país y de como cada día soy más consciente de que el 90% de los producotres merecen una muerte lenta y dolorosa debido a su desconocimineto del mundo en el que trabajan. Koldo Serra habló de las dificultades normales de levantar un proyecto, de como este se te va de las manos aunque no quieras y de lo sobrevalorado que esta el realizar el salto a EE.UU. a cualquier precio.

sábado, 9 de mayo de 2009

Paz y prosperidad

Vengo de ver Star Trek. Podemos decir que hay un nuevo Spielberg en ciernes, alguien que entiende el entretenimiento en su mejor vertiente y que logra enganchar desde el primer fotograma. Y todo sin renunciar a su universo propio, ese lleno de tensas relaciones paterno-filiales y relaciones de amistad basadas en los opuestos, dentro de uno de los universos más y mejor definidos de la ciencia ficción.

Son dos horas de pura adrenalina bien entendida, de situaciones sin descanso pero bajo control. Es el JJ Abrams de este final de temporada de Lost, el que pone toda la carne en el asador sabiendo que aunque seas vegetariano no vas a poder resistirte. Alguno puede achacar un desarrollo del malo poco trabajado, pero en esta entrega (la primera de muchas a poco que vaya bien) se debe forjar la tripulación del Enterprise y a ello se dedica JJ Abrams, al igual que en la primera temporada de Lost iba configurando las señas de identidad de cada personaje, sin importarnos todavía quienes son los Otros y sin sospechar que hay un Benjamin Linus que pueda dar miedo de una forma tan aterradora. Ya llegará en su momento el turno de un malo con empaque que en el universo de Star Trek los hay y muy buenos. Por ahora disfrutemos con este viaje de la nave Interprise C-177 en su primer viaje en el espacio, la última frontera.

lunes, 4 de mayo de 2009

A dios rogando y con el mazo dando

Al hilo de esta reseña en el blog Magonia me ha venido a la cabeza cierta reflexión a cerca de la religión. Creo que las diferentes afirmaciones sobre la homosexualidad y sobre el empleo del condón como método preventivo ante la trasmisión del SIDA no son más que una piedra que se añade a ese gran monumento que es la iglesia católica apostólica y romana.

Ya de por si, la religión no es más que una muestra de la debilidad del ser humano que ha de buscar fuera al responsable de su sufrimiento. No es más que la masificación del "... es que el profesor me tiene manía" el que conduce a la invención del dios actual. Digo actual por que los primeros dioses protagonistas de las religiones animistas no son más que la búsqueda de la explicación a fenómenos aparentemente extraordinarios. Pero la ciencia ha conseguido que esos huecos queden cubiertos. Por ello me voy a centrar en el dios moderno (llamadlo como queráis: dios, alá, yavhé o krisnha).
El primer punto que hemos de reseñar es que los dioses sólo pueden existir en un clima de infelicidad del hombre. Cuando el hombre es feliz no va a preocuparse de nada más (un poco como cuando estamos enamorados y todo nos parece de color de rosa). ¿Para que iba a buscar el hombre problemas creando un ser superior de carácter un tanto voluble si es feliz? Es cuando pasa por momentos de infelicidad e insatisfacción cuando decide crear un dios al que poder echar la culpa. Pero esto no se realiza así como así. El dios moderno queda definido con los judíos, pueblo que siempre ha sido perseguido por todo el mundo. Ante esta situación, que ellos consideran injusta, deciden creer que todo forma parte de un plan superior, concebido por un dios que les somete a todas esas penurias que les pongan a prueba para algún día alcanzar la tierra prometida.

Esta externalización de la culpa es una de las señas de identidad de las grandes religiones del desiertos (judaísmo, cristianismo y el islam). Se crea este ente externo al que "culpar" de sus penurias en vez de asumir sus faltas como pueblo responsable. Esto lo podemos reducir a nivel personal en ese ejemplo que comentaba del ".. es que fulano me tiene manía" y por eso suspendo, mi cosecha no es abundante o mi ropa no queda tan limpia después de la colada. Este es el gran problema de las religiones: liberan al hombre de su responsabilidad en cuanto a sus faltas al crear este juez supremo que todo lo perdona en pos de un "rebaño" unido. El echo de que se considere a los fieles de estas tres religiones como un rebaño ya nos debería hacer pensar que algo anda mal.

De los animales de granja, pocos hay más estúpidos que las ovejas. Al establecer esa comparación, la religión deja claro que los pertenecientes a ese grupo son marionetas que no tienen culpa de nada. De ahí que las grandes dictaduras se apoyasen siempre en la religión (los nazis crearon la suya de una conjunción de mística germánica y eslava con toques medievales). El hombre no debe ser una oveja en un rebaño, el hombre debe poder desarrollar su libre albedrío (algo que dios le concedió, por otro lado) y para ello debe ser consciente y consecuente de sus actos.
Por todo esto, considero una debilidad mental el tener que recurrir a un constructo externo (dios) para dotar de sentido mi realidad. Este deformado método inductivo sólo me va a proporcionar excusas para poder actuar de forma insensata y laxa respecto a unas normas. He de ser yo, como sujeto activo y pensante el que dote de sentido a la realidad que percibo, siendo consciente que esa realidad es únicamente mía (puesto que se configura a través de los sentidos) y que mis acciones repercuten en la realidad de los demás. Es decir, que hay que actuar de forma deductiva, siendo conscientes que no hay nada "ahí fuera" que nos obligue, ordene y vigile salvo las percepciones de los demás individuos. Tampoco quiero decir que tengamos siempre la culpa (o que nunca la tengamos) sino que somos nosotros, como individuos, y la sociedad, como conjunto, los que se han de repartir a partes iguales los papeles de víctima y verdugo. De producirse un desnivel en este reparto surgen conceptos tan religiosos como "el otro": siempre serán los otros pueblos, sociedades y religiones las culpables de nuestros males, envidiosas de nuestra relación con dios.


Como regalo: una pequeña historia del universo por Asimov:

Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las tribus se queden aleladas ante sus palabras.

-En el principio ,dijo, exactamente hace quince mil doscientos millones de años, hubo una gran explosión, y el universo…

Pero yo había dejado de escribir.

-¿Hace quince mil doscientos millones de años? pregunté, incrédulo.

-Exactamente ,dijo. Estoy inspirado.

-No pongo en duda tu inspiración -aseguré. (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración. Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.). Pero ¿vas a contar la historia de la Creación a lo largo de un período de más de quince mil millones de años?

-Tengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llevó. Lo tengo todo aquí dentro ,dijo, palmeándose la frente, y procede de la más alta autoridad.

Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa.

-¿Sabes cuál es el precio del papiro? ,dije.

-¿Qué?

(Puede que esté inspirado, pero he notado con frecuencia que su inspiración no incluye asuntos tan sórdidos como el precio del papiro.)

-Supongamos que describes un millón de años de acontecimientos en cada rollo de papiro. Eso significa que vas a tener que llenar quince mil rollos. Tendrás que hablar mucho para llenarlos, y sabes que empiezas a tartamudear al poco rato. Yo tendré que escribir lo bastante como para llenarlos, y los dedos se me acabarían cayendo. Además, aunque podamos comprar todo ese papiro, y tú tengas la voz y yo la fuerza suficientes, ¿quién va a copiarlo? Hemos de tener garantizados un centenar de ejemplares antes de poder publicarlo, y en esas condiciones ¿cómo vamos a obtener derechos de autor?

Mi hermano pensó durante un rato. Luego dijo:

-¿Crees que deberíamos acortarlo un poco?

-Mucho -puntualicé, si esperas llegar al gran público.

-¿Qué te parecen cien años?

-¿Qué te parecen seis días?

-No puedes comprimir la Creación en sólo seis días ,dijo, horrorizado.

-Ese es todo el papiro de que dispongo ,le aseguré. Bien, ¿qué dices?

-Oh, está bien concedió, y empezó a dictar de nuevo. En el principio… ¿De veras han de ser sólo seis días, Aarón?

-Seis días, Moisés dije firmemente.

miércoles, 22 de abril de 2009

El visionado sin control no sirve de nada

A raíz de la lectura de este post en blogdecine me viene a la mente una reflexión que llevaba tiempo madurando. En un punto se realiza una nueva crítica a "La Naranja Mecánica" por su violencia. Me he parado a pensar en la cantidad de violencia que hay en la película y ciertamente no es tanta aunque algunos actos son tan excesivos que se magnifican. La paliza a un vagabundo; una pelea con una banda rival; asalto y violación de una pareja; el asalto a la "señora de los gatos" y una pelea entre miembros del grupo, es toda la violencia que perpetran Alex y sus drugos. Luego está la violencia por parte de la policía y las instituciones: la paliza que le dan a Alex al ser detenido; el tratamiento Ludovico; el ahogamiento al que someten a Alex sus antiguos drugos, ahora policías.

El que crea que la película es una justificación de la violencia no ha entendido nada de la película, algo muy normal con el cine de Kubrick. Lo que nos cuenta en "La Naranja Mecánica" es lo que pasa en el salto evolutivo del Moonwatcher de "2001" que descubre el poder de la violencia y el temor a una destrucción por un ser quizás hostil que está detrás del monolito (linea tomada por el escritor Arthur C. Clarke para la saga de novelas culminada con "3001"). Kubrick es el cineasta que ha retratado de forma más precisa ese lado oscuro del libre albedrío. No quiere hacer comedias, pues ese camino ya ha sido explorado, y de un modo excelente por directores como Chaplin o Wilder. El habla del punto al que puede llevarnos ese hueso empleado como arma que supone la creación de grupos de individuos fuertes y de individuos débiles.

Hay que tener en cuenta su obsesión por la realización de una película sobre la figura de Napoleón, uno de los mayores conquistadores y a la vez impulsores del racionalismo y la investigación científica; creador de muchos de los aspectos que definen actualmente a Europa.

La visión reductista de "La Naranja Mecánica" como una exaltación de la violencia demuestra una estrechez de miras así como que el análisis no ha profundizado, ni siquiera ha pasado de la primera capa. El debate que se abre, o debería abrir, esta película es cual de los elementos realiza un acto de mayor violencia: si Alex y sus drugos en sus fechorías; o las instituciones y su deshumanización mediante el tratamiento Ludovico. Esta deshumanización de Alex nos lleva a otra reflexión: sí al erradicar las pulsiones violentas de Alex lo convertimos en un pelele, en un animal condicionado como el perro de Pavlov, ¿queda algo de humano en Alex?. La negación de la violencia como parte integral del ser humano demuestra la ceguera de algunos. Pensemos en la época en que se realiza la película, unos años 70 que viven los últimos coletazos de la guerra de Vietnam, una época muy dura de la Guerra Fría o la violencia en Oriente Medio que culminaría con el secuestro y ejecución de varios atletas israelíes en los Juegos de Munich de 1972.

La disección que Kubrick realiza de la violencia y de sus diferentes aspectos convierten a "La Naranja Mecánica" en una película de obligado visionado y no una sino varias veces para poder comprender las intenciones de Kubrick así como sus denuncias.